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Viendo jugar a Everth Cabrera en casa de Los Gigantes, tengo conclusiones favorables sobre el nandaimeño que mostró serenidad de veteranía. Estoy seguro que Everth Cabrera, sí mantiene la disciplina atlética que le ha caracterizado y con el talento de sus manos rápidas que sincroniza con sus piernas que podrían ser las más veloces en este momento de las grandes ligas, su vista 20-20 que da la juventud y con su bate teniendo notable progreso; Cabrera, podría aspirar a ser candidato a novato del año en la Liga Nacional.

Llegado de urgencia a Los Padres, ante la necesidad de un segunda base, posición natural de Everth, pero urgidos de un para corto pegue que le han encomendado y lo está realizando como los grandes, Cabrera de 22 años, nació en la bella ciudad de Nandaime, departamento de Granada, Nicaragua, el 17 de noviembre de 1986. Tiene 5,10 pies de estatura, pesa 175 libras, es bateador ambidiestro, algo excepcional en un shorstop y se mueve como felino a sus laterales buscando la esfera que con seguridad engarza en su guante y con ágiles manos saca la pelota en un santiamén y con su brazo bazuca fulmina al cristiano que intenta llegar a la primera almohada.

Sabe que estamos enterados de los “secretos” de sus entrenamientos por la investigación realizada. Dice que es cierto que usaba una llanta amarrada a su cintura con un mecate y que la cargaba de piedras para después halar corriendo en terrenos cuesta arriba para desarrollar fortaleza de piernas y por ende velocidad, a esto lo complementaba con carreras en sectores arenosos, como arroyos, -nos dice- y que como ahora está en el mejor béisbol del mundo, sus entrenadores le han dado descanso de estas faenas rudas por otras mejores tecnificadas e iguales de productivas.

Cabrera confesó a END, que sus sesiones de entrenamientos son y están bajo control. De la lesión, nos dijo que ha tenido una recuperación absoluta y que está sorprendido, que cada día se siente con mayor seguridad y confianza en su trabajo.

Cabrera, nos habla con nostalgia de su patria, de su Nandaime, familiares y amigo del barrio El Calvario, a quienes siempre manda saludos, con los que empezó a jugar béisbol desde los 6 años de edad, después a los 15 en la Mayor A con una selección del Municipio fue campeón, hasta llegar a primeras divisiones donde tuvo oportunidad con El Bóer; jugó en la primera liga profesional con León, lo que no se le olvida fue que León lo botó, pero recuerda con afecto que El Bóer, le dio de nuevo chance y lo mantuvo en la segunda temporada.