Ary Pantoja
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“Mi futuro no es sueño, yo vivo con dedicación todos los días”.  Con este coro, el cantante taiwanés Shin (Esperanza), puso el punto culminante a la inauguración de los Juegos Mundiales Kaoshiung 2009. Las risas, los aplausos y el entusiasmo de los más de 40 mil espectadores que abarrotaron el recién construido estadio local en Kaoshiung, estallaron con la canción que se hizo muy popular en la década de los 90.
 
Y no es para menos, el Presidente de Taiwán, Ma Yin-jeou fue ovacionado por todos los asistentes al segundo evento deportivo más importante del mundo después de los Juegos Olímpicos. Los aplausos estallaron cuando el Presidente de la Organización Internacional de los Juegos Mundiales, Ron Froehlich, presentó a Ma como “el Presidente de la República de China”.

Las palabras del Presidente Ma fueron breves, pero suficientes para despertar en los ciudadanos de este país asiático la fe y la esperanza en que un día todas las naciones del mundo le reconozcan como tal. La cantidad de países participantes superó las expectativas iniciales de los organizadores, pues se esperaban 91 naciones, sin embargo, más de 100 delegaciones reunieron a unos cinco mil atletas.
 
La ocasión fue aprovechada por la alcaldesa de Kaoshiung, Chu Chen, quien no solamente dio la bienvenida a los participantes, sino que destacó la proeza de las autoridades para reunir a tantas naciones, pese a que sólo 24 mantienen relaciones diplomáticas con la isla.  “Es un orgullo y un placer realizar este evento. Taiwan aprovecha cada ocasión para demostrar su fortaleza ante la comunidad internacional y este evento es una oportunidad más”, expresó la alcaldesa Chen. “Cada país tiene derecho de ser reconocido y no ser olvidado”, expresó  la alcaldesa de Kaoshiung, como si sus palabras reforzaran el coro de la canción “Mi vida no es sueño”, de Shin.
 
Lo bueno y lo malo
Luces, fuegos artificiales, artistas nacionales e internacionales fueron la tónica del evento inaugural. La delegación deportiva de Taiwan, como país anfitrión, fue la ultima en desfilar, pero no por eso la menos aplaudida.  Por el contrario, la ovación opacó por completo el desaire de la delegación oficial de China Continental la que, al ser anunciada, sólo fue representada por una joven edecán. El momento pasó desapercibido por la emoción de los asistentes.
 
El hecho de que la delegación de Taiwan desfilara oficialmente bajo el nombre de Chinese Taipei (Taipei Chino), y no como República de China, tampoco hizo deslucir la inauguración. Froehlich destacó la organización del acto inaugural.  “Fue un gran espectáculo y un perfecto comienzo para estos Octavos Juegos Mundiales en Kaoshiung”, expresó.

(Enviado especial)