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Próspero González se quedó congelado en el dogout, mientras observaba la celebración de los peloteros del San Fernando. Pero rompió el “hielo” diciendo: “Si los milagros existen, entonces hay posibilidades”. Sin embargo, esta vez sus palabras no hicieron “eco” en los peloteros.

Chinandega cayó 5x1 y las posibilidades de colarse a la final son las más reducidas que un conjunto podría contar. “Pero hemos visto cosas inverosímiles en los juegos y por ello considero que no estamos muertos. Matemáticamente aún podemos”, dijo Próspero tras el encuentro.

Pero no había manera de levantar el espíritu de sus jugadores. Los rostros largos y pálidos eran la muestra de la eliminación irrevocable para ellos. Y a ello, súmenle la algarabía que armaban en el centro del diamante los jugadores fernandinos.

“Prácticamente ya están aniquilados. No hay manera que nos priven de nuestra clasificación y, por ello, estamos celebrando al máximo”, dijo el manager de las Fieras, Omar Cisneros.

Tras dos episodios sin carreras por ambos clubes, el gran inning de las Fieras apareció en el tercero. Con casa llena y dos outs, Jimmy Hurts, el “Gigante Fernandino”, descargó un monstruoso cuadrangular por el jardín central, poniendo el juego 4x0.

Fue el sexto cuadrangular de Hurts, empatando en el liderato al chinandegano Luke Gorsett. Jimmy llegó a 28 remolques con sus cinco en el juego.

Pero el pitcher occidental Emmanuel Ulloa se recuperó del trancazo y volvió a dominar a las fieras justo como lo había hecho antes. Lamentablemente no hubo mucho respaldo ofensivo para él, por la razón que Armando Hernández, el pitcher de Masaya, estuvo grandioso sobre el box.

El derecho de las Fieras retiró a los primeros ocho bateadores del juego, y al final, en labor de siete entradas, permitió una carrera que fue sucia, mientras limitaba a los contrarios a cuatro hits y un boleto.

La carrera de Chinandega fue en el sexto inning, cuando luego de un sencillo, apareció un error de Danilo Sotelo en el center, que influyó en la anotación de los chinandeganos.

Pero con la ventaja reducida a tres, Hurts volvió al ataque en el octavo inning. Ante el relevista Sterlin Aráuz, luego de un doble de Sotelo, Jimmy bateó un largo sencillo impulsando su quinta carrera del juego. El artillero norteamericano fue puesto fuera en segunda queriendo apuntarse un doblete.

“Nos sentimos muy contentos porque le hemos dado a nuestra afición lo que siempre nos pidieron, nuevamente estar protagonizando una final”, dijo Omar tras el desafío. “Esta vez tuvimos dos figuras claves, Jimmy con el madero y Armando desde la loma, quien atornilló por completo el bateo contrario”.

Aún cuando matemáticamente el número mágico del San Fernando es uno, para muchos todo se acabó y sólo se espera que se cante el Play-Ball de la Gran Final entre Bóer y Fieras, que se vuelven a ver las caras en una serie por título por primera vez desde 1998.