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¿Cuánto podría ofrecer Nicaragua en una Copa Oro teniendo a rivales de mucho nivel? Ya no es especulación, lo vimos en cada uno de los partidos contra México, Guadalupe y Panamá. Sobresalieron más nuestras limitantes.

Pero en realidad ¿el equipo rindió todo lo que podía? No es una pregunta difícil de responder. Aunque no dudo que hubo partidos que se pudieron pelear más, era muy improbable o casi imposible conseguir un triunfo con esta selección o con cualquiera en las condiciones que está nuestro fútbol.

A pesar de los resultados creo que fue meritoria la actuación de la Azul y Blanco con tantas limitaciones no sólo económicas, sino, sobre todo, técnicas y tácticas, que se notaron más teniendo a rivales de mayor calibre frente a frente.

Hay otras cosas que no se tomarán en cuenta a la hora de ver los marcadores, como por ejemplo haber llegado a Oakland un día antes del duelo contra México -–el rival más difícil--, razón por la que muchos jugadores estaban engarrotados a la hora del juego por un viaje de más de 20 horas de Brasil a Estados Unidos.

Ante México fue sin duda una burla el primer gol del Tri. Un penal que jamás existió. Periodistas mexicanos y extranjeros reconocían el error arbitral y el propio Javier Aguirre admitió en la conferencia de prensa la presión que se quitaron encima después de esa anotación. México se miró falto de fútbol ante un equipo bien parado.

Nicaragua estaba bien plantada de la única manera que se le podía jugar a México: defendiendo y buscando el contragolpe, aunque por ratos se tuvo para mover el balón y el equipo se notó limitado, quizá por cansancio o por la presión de tener al Tri en medio de más de 20 mil aficionados en el Coliseum Stadium.

Con Guadalupe la historia fue distinta. Nicaragua se vio tocando mejor, pero también se corrieron algunos riesgos que costaron carísimo cuando los isleños tenían la bola. Llegaron dos goles idénticos por las bandas, primero por un pésimo error de jugar al outside cuando Aurelien Capoue tenía la pelota sin marcación alguna y con toda la visibilidad para mandarla a donde quisiera tal como ocurrió. Los defensas centrales de Nicaragua salieron para dejar en posición prohibida a los dos de Guadalupe y más bien le facilitaron el trabajo. El segundo tanto fue similar.

De Panamá no hay mucho que decir. Cuando se juega con diez hombres en ese nivel y con un equipo tan superior no se puede esperar mucho. Los canaleros manejaron a su antojo la velocidad y el balón por arriba, más aún por las bandas.

Pero irónicamente antes de esa debacle, la Azul y Blanco jugó su mejor primer tiempo de toda la Copa Oro, y lo único que faltó fue definición, pues se tuvieron oportunidades para hacer daño a la roja centroamericana.

Este equipo tenía muchas limitaciones más allá del once titular, y a pesar de las críticas en contra de Otoniel Olivas, el estratega hizo lo mejor con el material humano que tenía en sus manos. Por eso, con tantas cosas en su contra, era difícil esperar otros resultados, menos si no se trabaja en serio para mejorar nuestro nivel.

Nicaragua lució bien en la Copa de Naciones ante Guatemala, El Salvador, Belice y aun contra Honduras, pero esta Copa Oro era muy superior a cualquier Copa de Naciones.