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Marca-Madrid
Eto’o y 45 millones de euros por Ibrahimovic. Ése es el trueque que presumiblemente llevará a cabo el Barcelona en los próximos días para hacer realidad el deseo de Guardiola de ‘renovar’ su delantera. La situación con Eto’o era insostenible y las condiciones de su contrato hacían indispensable buscarle una salida al camerunés.

Pero, a pesar de las urgencias, aún viendo el cartel con el que llegaría el sueco, que el delantero del Inter cueste el doble que un delantero que asegura cerca de 30 goles por temporada, que ha participado de manera decisiva en las dos últimas Champions del Barcelona, se presume excesivo.

Esa diferencia de valor de mercado parece responder más a las propias circunstancias en las que se ha movido la negociación, al imperioso deseo del Barça de traspasar a su delantero y la habilidad del Inter en aparentar la certeza de mantener al suyo. Porque en lo que a valor puramente futbolístico se refiere, pocos serán los que tasen a Eto’o en 35 millones y al sueco en 80. Sin embargo, el Barça lo ha considerado así y lo que resulta incuestionable es que los azulgrana ficharían a uno de los mejores del mundo en su puesto. Pero, ¿qué gana el Barcelona con Ibrahimovic y qué pierde con la salida de Eto’o?. En el cara a cara entre ambos, éste es el resultado.


El Barcelona gana:
Técnica:
Zlatan es posiblemente el jugador más técnico en el panorama futbolístico actual. Su manejo del balón, sus controles, su exquisita definición... todos los aspectos técnicos que definen a un futbolista los lleva el sueco a su máxima expresión. Una conducción casi perfecta, un disparo dotado de potencia y precisión o un remate de cabeza envidiable hacen de Ibrahimovic un jugador completo en todas las facetas de este aspecto. El nivel de Etoo en todas estas cualidades es menor, menos exacto, más irregular y con menor eficiencia.

Visión de juego

A pesar de haber sido tachado durante toda su carrera de ser un jugador ‘individualista’, Ibrahimovic posee una excelente visión de juego y es un gran asistente para sus compañeros. Puede que gran culpa de esa fama, de ese aparente egoísmo, se deba a su estilo de juego con su selección. La falta de recursos en ataque le han obligado a ver la jugada personal como la mejor opción. Pero en el Inter, por ejemplo, el sueco se ha ‘cansado’ de repartir asistencias en la última temporada. Eto’o es más directo, su juego suele ir acompañado de más velocidad y verticalidad y eso implica levantar menos la cabeza.

Juego Aéreo

Su más de 1,90 de estatura le obliga a ser efectivo en este aspecto. El punta sueco es una gran amenaza a balón parado, algo que el Barcelona agradecerá enormemente. Sin embargo, la altura garantiza remate, pero no calidad en el mismo. No es el caso de Zlatan, que cabecea con potencia y colocación. Picado, de vaselina, remate lateral, frontal...’Ibra’ las mete con la cabeza de todos los colores y con gran suficiencia. Eto’o no es mal rematador de cabeza, pero no es, ni mucho menos, una referencia ofensiva en este campo. Sus goles de cabeza se han debido más a la anticipación o el oportunismo que a su poderío en esta faceta del juego.

Definición

Esta característica es la que diferencia a los buenos jugadores de los cracks mundiales. Y Zlatan lo es. Letal en el uno contra uno, Ibrahimovic es prácticamente infalible cuando pisa el área rival. Habría que buscar a conciencia en su hemeroteca para encontrar un partido en el que falle dos o tres oportunidades claras. Con Eto’o pasa justamente lo contrario. Si el sueco emplea su frialdad para marcar, al camerunés muchas veces le traiciona su impaciencia, su ansia por dejar el balón en la red. Muchos dirán que sus más de 30 goles por temporada apuntan lo contrario, pero sólo hay que ver los dos finales de temporada del azulgran en los que Forlán le arrebató el Pichichi para apreciar ese déficit del camerunés.


El Barcelona pierde:
Sacrificio
Si hay un delantero en el fútbol actual que lucha, presiona y se deja la piel sobre el campo, ése es Samuel Eto’o. Su valor táctico es incalculable porque lidera la presión adelantada al equipo rival. Fuerza los errores del contrario, los pelotazos sin sentido, la fatiga defensiva del contrario y obliga a sus marcajes a estar concentrados al cien por cien durante todo el partido.

Se recorre cuarenta metros para recuperar un balón si es necesario y no se le caen los anillos por pisar su propia área. Cualidades que el camerunés enfatiza en los partidos importantes. Eso ya no lo tendrá el Barcelona, porque Ibrahimovic se acerca más al tradicional delantero de renombre mundial. Ayuda poco, su resistencia es menor y sus esfuerzos suelen centrarse sólo en labores ofensivas.

Cáracter

La garra y el espíritu ganador de Eto’o son difícilmente comparables con el de otro delantero en la actualidad. Su afán por ganar, el no dar un balón por perdido hacen, además, que en el equipo que juegue el camerunés haya un efecto rebote. Sus compañeros se contagian y siguen su ejemplo, lo que aporta un plus de personalidad al equipo. Si Etoo está ‘enchufado’, el resto también. Ibrahimovic también es agresivo, un ganador nato, pero es algo disperso. Hay veces que cuando su equipo pierde o no le salen las cosas, da la sensación de indiferencia, de resignación.

Polivalencia

Eto’o no destaca precisamente por tenerla, pero en las últimas temporadas, sobretodo desde la llegada de Henry, se le ha visto jugar en distintas fases del partido en banda, casi pegado a la cal. Ya sea en la derecha o en la izquierda, Etoo no ha destacado pero ha cumplido cuando le ha tocado abandonar la posición de delantero centro. Ésa variante táctica la perderá Guardiola con el sueco. Ibrahimovic es delantero centro o...delantero centro. Está acostumbrado a ser la referencia ofensiva, el blanco de todos los pases y de todos los centros, y no parece que su juego vaya a cambiar si aterriza en la Ciudad Condal.

Velocidad

Los desmarques de ruptura, su movilidad o su arrancada son uno de los elementos que diferencian a Etoo de la mayoría de delanteros.

Con metros por delante es casi imparable, difícil de alcanzar. Abre huecos, provoca pases a la espalda de la defensa, es una garantía del contraataque.

Ibrahimovic, por otro lado, no es lento en movimientos cortos. Su velocidad gestual es más que aceptable, pero se mueve en un campo más reducido. Su sitio está más cerca del área. Se siente cómodo en espacios reducidos y extraño con muchos metros por delante.