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Dublín
En el día del debut de Cristiano Ronaldo la estrella fue Guti, el chico de la casa. El portugués es más exhibicionista que eficaz. O al menos eso demostró en su decepcionante debut con el Madrid en el Tallaght Stadium contra el Shamrock Rover, de la Primera División irlandesa.

Jugó más para la galería que para el equipo. Manuel Pellegrini se lo viene reprochando desde hace una semana. El técnico chileno, que en todos los partidillos de entrenamiento ha hecho hincapié en el fútbol de toque, ha llamado al orden a Cristiano en más de una ocasión. “Hay que conducir el balón, hay que salir haciendo paredes, no corriendo detrás de la pelota”, le repitió una y otra vez en el entrenamiento del sábado.

El técnico del Madrid, al que le sobran jugadores, eligió dos once para la primera y la segunda parte. En el titular (en el que no estuvo Benzema, que marcó tras un pase en largo de Heinze) encontró la fórmula, a la espera de que se reincorpore Kaká (el brasileño regresará de las vacaciones el domingo junto a los internacionales españoles), para dar cabida a Guti con un 4-3-3. El canterano, castigado toda la temporada pasada por Juande Ramos, ha vuelto a encontrar su sitio y a reencontrarse. Tanto, que lo único que vio Cristiano fueron sus pases.

Los que se quedaron fuera de la convocatoria fueron Robben, que en el entrenamiento recibió un golpe de Drenthe, y Javi García. El centrocampista está negociando su salida y ya no tiene ni dorsal. El que sí por fin lo puede lucir es Benzema. El francés ha heredado el 19, el número que llevaba Huntelaar.