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Un pelotero envuelto en llamas moviéndose frenéticamente en las bases, golpeando con solidez y efectividad todo tipo de pitcheos, proyectándose nuevamente en un relanzamiento de ribetes espectaculares, eso es en estos momentos de agitación incandescente el pinolero Everth Cabrera.

Anoche, durante la victoria de los Padres sobre los Rojos, Cabrera disparó tres hits en cuatro turnos, incluyendo sus dobles siete y ocho de la temporada, robando sus bases 12 y 13, y haciendo saltar su average a 259 puntos.

¡Qué resurgimiento! Ha conectando nueve hits en sus últimos 16 turnos, para 563 puntos, en un alarde ofensivo, hasta cierto punto imprevisto después de haberlo visto oscurecerse por un buen rato. ¿Será una llamarada, o podrá permanecer encendido? Ésa es una gigantesca expectativa, con la que estamos coexistiendo.

Su evolución en todas las direcciones, seguridad con el guante, colocación, destreza, poder de brazo, acondicionamiento en el cajón de bateo, confianza para atacar, y su gran arma, esa rapidez que altera nervios, lo convierten en el factor pimienta de un equipo sin posibilidades, pese al poder del artillero mejicano Adrián González, quien conectó su jonrón 27, llegando a 57 remolques.

Ese batazo de González, y las dos carreras impulsadas por el antesalista Kevin Kouzmanoff hicieron posible la victoria 39 de los Padres 3x2, aprovechando un buen trabajo monticular de Kevin Correia, ahora con balance de 7-8, cifras llamativas desde la colina de San Diego, equipo que ha perdido 62 juegos.

El impulso de Cabrera tiene nuestras cabezas dando vueltas, con la imaginación fabricando imágenes. ¿Qué será lo que veremos de él en estos últimos meses de temporada? El muchacho, aun cuando atravesaba por el bajón de voltaje, no perdió confianza en su recuperación, y lo ha logrado con una consistencia que nuevamente nos provoca asombro.

No hay pronósticos, sólo seguir sus huellas momento a momento, observando su esfuerzo por crecer lo más pronto posible. Se ve que está apurado, y eso impresiona.

En tanto, Vicente Padilla no reapareció anoche. Según el informe de los Rangers, el derecho nicaragüense, afectado severamente por la gripe en los últimos días, solicitó un poco más de descanso para meterse a la trinchera.

“Mis piernas no están los suficientemente fuertes para poder trabajar a fondo”, dijo Padilla, quien fue programado para lanzar mañana jueves contra los Marineros de Seattle siempre en Arlington, Texas.

Anoche, los Rangers se apoyaron en la eficacia de cuatro relevistas encabezados por Jason Grilli, que no permitieron carrera en los últimos cinco innings, para vencer 7x3 y continuar su persecución de los Angelinos.