Mariano López
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Un líder y una idea. Dos elementos cruciales para el funcionamiento de cualquier proyecto colectivo, porque delimitan la autoridad y sirven un guión a la fe y la ambición. Más difícil que encontrarlos es, en ocasiones, renovarlos, como hizo el Real Estelí cuando las pequeñas necrosis de funcionamiento inherentes al éxito amenazaban derribo.

Existen pocos casos en el fútbol capaces de sobreponerse a los malos tiempos dentro de un mismo ciclo, porque para eso es necesaria una base sólida, sea institucional, económica o deportiva. Estelí era poseedor de la tercera, la que está relacionada con el fútbol, aunque se olvide fácilmente en una actividad que ha roto las cotas del deporte. Sólo necesitaba ponerla en valor, y es lo que Otoniel ha hecho sin concesiones, como un integrista del juego de la casa, de la posesión y la velocidad del balón, de lo que Samuel Wilson llama la “conservación infinita del balón”.

Olivas, cuando siente el agobio del adversario, manda a su portero jugar sobre sus centrales abiertos en las bandas, al límite de la presión, con riesgo pero con determinación. La instrucción, en el momento más comprometido, tiene mucho de mensaje y dice todavía más de cómo es este entrenador que nunca traiciona la idea. Como jugador, pensaba como entrenador; como técnico, actúa como manager, al intervenir sobre numerosos aspectos que trascienden la actividad del entrenamiento y la dirección de los partidos.

“La disciplina se ejerce desde dentro del vestuario hacia afuera, no al revés”, comenta el exitoso estratega nacional. Cuando toda esa confianza está ganada, no es necesario concentrarse, sino desconectar al máximo, liberar la mente de la presión y salir al terreno local o ajeno a buscar los tres puntos.

Es su forma de ser, perfeccionista, ordenado y calculador en cualquier actividad. Lo ha demostrado en los seis años al frente de la dirección técnica de los monarcas, también lo hizo con la selección en la Copa Uncaf y espera seguir esa dinámica en la temporada venidera.

Otoniel, en verdad, no ha hecho otra cosa que llevar a cabo algo en lo que cree: liderazgo. Estaba convencido de que podía dirigir a Estelí o la selección. Suele decir que cuando algo cambia, sólo hay que mirar quién estaba y quién está.