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Kaká es feliz en Madrid. Se le nota, regala sonrisas a todo el mundo y lo transmite en cada palabra que pronuncia. Desea agradar, marcar goles y ganar muchos títulos con la camiseta blanca. El crack brasileño habló para AS de su pasado, su presente y su futuro deportivo.

-¿Qué sensaciones tiene ahora que ya ha podido digerir que es jugador del Madrid?
Una sensación excelente. He sido recibido muy bien por todos mis compañeros, también por la totalidad del cuerpo técnico y por todas las personas que trabajan en el club. Desde luego, es mucho más de lo que yo esperaba.

-En un principio el club le ofreció llevar el ‘5’ de Zidane. ¿Por qué decidió no llevarlo?
No es porque fuera el número que llevó Zidane, es más porque el ‘5’ es, para los brasileños, un número más de un jugador defensivo, como el ‘5’ argentino. Así que preferí quedarme con el ‘8’, el número que llevé en mis comienzos en el Sao Paulo.

Zidane ha sido muy importante por su elegancia tanto dentro como fuera del campo. Usted va a tener que soportar esa comparación. ¿Le pesará esa responsabilidad?
Zidane es una leyenda del fútbol, de la historia mundial tanto con Francia como con el Real Madrid. Pero él está en otro nivel porque ya ha hecho historia a lo largo de su carrera deportiva. Yo todavía no he llegado a eso. No me incomoda la comparación, es algo normal. No es la primera vez que me pasa. En todos los lugares a los que fui y comencé a jugar me compararon con él. Aquí en el Madrid espero tenerlo como ejemplo y hacer historia como él en el Bernabéu. Para mí sería lo más importante.

-Zizou se hizo más grande en el Real Madrid. Usted también ha ganado mucho, pero aquí su proyección será mucho más universal...
Todo dependerá de las conquistas deportivas. Si el Madrid sale como vencedor, personalmente daré un salto muy grande en mi carrera por todo aquello que representa este club. Es una institución muy grande mundialmente. Espero que podamos tener importantes conquistas y muchos éxitos, que provocaría también mi salto individual.

-¿Cuántos goles van a fabricar entre Cristiano Ronaldo y usted?
No lo sé. Es pronto para decirlo, pero espero que sean muchos. Aunque no sólo con Cristiano, con todo el ataque del Real Madrid.

¿Qué objetivo se ha puesto en cuanto a los goles que va a marcar?
Nunca fui un artillero, pero hubo veces que hice bastante goles, como en la Champions de 2007. He llegado a marcar de 12 a 20 goles en el Milán. Si pudiera estar en esa cifra sería algo perfecto.

¿Qué aspiración tiene en su primer año en el Madrid?

El deseo es conquistar. Espero ganar títulos con el Madrid y el más importante es el de la Champions League. Además, la final se disputa esta edición en el Bernabéu y es una motivación extra. La gente que juega al fútbol sabe lo difícil que puede ser ganarla, pero tengo un gran deseo de conquistar la Champions en el Bernabéu. Y la Liga también la quiero, por supuesto.

Con el triplete del Barcelona los aficionados del Real Madrid están impacientes por ganar títulos. ¿Es una presión añadida para esta nueva temporada?
Ganar títulos es una presión y una responsabilidad para los grandes clubes. Creo que es una exigencia normal para un jugador de una gran entidad.

La llegada de Ronaldo en 2001 levantó también mucha expectación ¿Ha podido hablar con él durante estos días?
Sí, claro que hemos hablado. Pero no he conversado sólo con él, sino también con otros compañeros que jugaron aquí antes como Roberto Carlos, Robinho, Beckham o Baptista.

¿Y qué le han dicho?

Todos hablan muy bien del Madrid. Nadie me ha dicho una cosa mala, sólo que el club es impresionante. Dicen que es diferente a jugar en cualquier otro conjunto.

En el caso de Ronaldo les diré que él ha sido como un padre para mí desde que llegué a la selección de Brasil en 2002. En aquel Mundial yo era como su hijo pequeño, me cuidaba siempre. Por eso le tengo un cariño especial y me ha ayudado mucho a tomar esta decisión de fichar.

Sus inicios en el fútbol fueron complicados por un problema físico, ¿cuál era?
Para mí fue una gran dificultad. Tenía dos años de atraso en los huesos. Cuando tenía 15 años jugaba con los de 13. Es algo parecido a lo que le sucedió a Messi.

¿Cómo se solucionó?

En realidad aquello me hizo luchar mucho por lo que yo quería, por lo que me gustaba. Había veces que no podía jugar y los entrenadores me decían: “Tranquilo, estos rivales son difíciles, muy grandes”. Yo siempre había querido ser delantero, y ahí jugaba en mis comienzos. Pero un técnico me cambió de posición al centro del campo, un poco más atrás, por el tema físico: ahí nació la posición en la que juego actualmente.

¿Quién o quiénes fueron las personas que más le ayudaron en aquel momento?
Mis padres, sin ningún tipo de duda. Siempre me dijeron: “Haz lo que tengas que hacer. Tendrás que soportar muchas dificultades si quieres jugar al fútbol, pero si lo que deseas es estudiar también tendrás las mismas dificultades”. Me apoyaron siempre en todo momento y no repararon en gastar dinero en médicos.

¿Su madre no era más partidaria de que estudiara?

Los dos quisieron que lo compatibilizara con el fútbol: “Puedes jugar, pero también debes estudiar”. Me gradué en el Liceo y luego me dediqué al mundo del fútbol.

¿Cómo sucedió el accidente de la piscina que estuvo a punto de dejarle paralítico con 18 años?
Fue otro momento muy difícil en mi vida. Yo pertenecía al filial del Sao Paulo. En 2003 vi tres tarjetas amarillas y me quedé fuera del siguiente partido. Entonces me fui a casa de mis padres a pasar unos días. Me zambullí en una piscina, toqué con la cabeza el fondo y me torcí el cuello. En ese momento me sentí muy dolorido, pero conseguí salir por mí mismo. Me sentí algo mareado y me tumbé en el suelo. Me pasé la mano por la cabeza. Estaba sangrando. Me llevaron al hospital y me hicieron todo tipo de pruebas y radiografías, pero no tenía nada en la cabeza. Volví a Sao Paulo, me entrené durante tres días, pero seguía sintiendo muchos dolores en el cuello.

¿Qué es lo que hizo en ese momento tan complicado?

Fui otra vez al médico y me volvió a examinar de manera más exhaustiva. Me dijo que fue un milagro que no quedara paralítico. Tenía una vértebra fracturada. La verdad es que tuve mucha suerte.

Quizá por esos acontecimientos que nos ha relatado de su vida le viene su creencia en Dios...
No, ya era muy creyente antes de que pasase todo eso. No es cierto eso que cuentan algunos de que me convertí a partir de ese suceso.

Yo crecí en una comunidad evangélica. Mis padres me enseñaron y educaron leyendo la Biblia. Para mí Jesús es fundamental en mi vida. Es parte de mi vida diaria en cada momento.

AS Deportes.