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Cada turno de Everth Cabrera y cada vez que circula en las bases, se “enciende” una advertencia imaginaria, pero casi permanentemente valedera, que dice: ¡Cuidado, peligro! No lo estamos viendo como un bateador de poder o capaz de arrimarse a los 300 puntos, pero no necesita volar tan alto para ser un eficaz contribuyente en todas las facetas del juego, como lo ha demostrado desde su regreso a la trinchera con los Padres de San Diego.


Disparando su quinto triple de la temporada el sábado en cuatro turnos, con una carrera anotada en la victoria sobre los Cerveceros por 4-2, y agregando dos cohetes en tres oportunidades el domingo, recibiendo un boleto y pisando el plato otra vez entre las sombras de una derrota dominical por 6-1, Cabrera se ha mantenido como factor de agitación, moviéndose en diferentes colocaciones en el orden al bate.


Aquí pensamos mayoritariamente, que puede terminar estableciéndose como un lead-off por esa excelente combinación de tacto y rapidez, la forma en que pelea con conteos difíciles, y un manejo cada vez más preciso de la zona de strike, lo que le permite fabricar una intensa presión sobre el adversario, provocando desajustes.


Después de haber sido sujetado el 30 de julio, viendo cortarse su mejor momento ofensivo de la temporada, que incluyó dos juegos de tres hits y su primer jonrón en las mayores, Cabrera ha vuelto a agitarse, manteniéndose muy cerca de los 270 puntos, cifra que para un novato proyectado bruscamente desde Clase A fuerte, tiene que merecer el calificativo de excelente.


El sábado, contra Mike Burns con dos outs y bases limpias, Cabrera conectó su quinto triple haciendo viajar la píldora hasta lo profundo del jardín central, inutilizando el esfuerzo desplegado por Mike Cameron, anotando impulsado por doblete de Oscar Salazar; en tanto ayer fue ponchado por Carlos Villanueva en el primer episodio, pero en el tercero, le disparó hit por la derecha, y en el sexto, abriendo el turno de los Padres, fue boleado por Claudio Vargas siendo remolcado por doble de Adrián González. Aprovechó su última presencia en el cajón de bateo frente a Todd Coffey en el octavo, conectando un hit al right fielder.


Titular indiscutido como paracorto desde el 19 de junio, Cabrera ha estado en acción en 47 juegos esta temporada, con 43 hits en 163 veces al bate, anota 26 carreras, impulsa 14, roba 13 bases, ha sido ponchado 31 veces y recibe 18 bases por bolas. Cifras que están por encima de las expectativas que podíamos atrevernos a fabricar.


Siempre en San Diego, los Padres abren hoy serie de tres con los Bravos de Atlanta y continúan con cuatro juegos frente a los Mets de Nueva York. Ahí estará nuestra atención detrás de cada movimiento de Everth Cabrera.