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Muy pocos jugadores, 42 para ser exactos, han ganado en su carrera profesional el Balón de Oro. Sin embargo, muchos han sido los clubes que han presumido de haberlos tenido en sus filas. ¿Dónde radica el mérito? Con los fichajes de Kaká y Cristiano Ronaldo, los dos últimos ganadores del Balón de Oro, Florentino Pérez ha puesto patas arriba el mercado europeo, a la vez que ha reforzado al Real Madrid con una pareja de futbolistas del más alto nivel. En su nuevo y esperanzador regreso a la presidencia blanca, el dueño de ACS ha vuelto a tirar de chequera para traer a los jugadores más emblemáticos del momento, como en su primera etapa hizo con Figo, Zidane, Owen o Ronaldo, avalados también por el máximo premio individual que desde 1956 la revista France Football entrega al mejor futbolista del año. Florentino, en dos etapas distintas, ha logrado convencer a seis Balones de Oro para que jueguen en el Bernabéu, una tarea nada desdeñable si tenemos en cuenta los 36 años que el ‘Mejor Club del Siglo XX’ –según la FIFA- estuvo huérfano de un futbolista con este pedigrí, los que separan la marcha de Di Stéfano en 1964 de la llegada del portugués Luis Figo en el 2000.

Precisamente el crack argentino tiene el honor de ser el último jugador de la historia del Real Madrid que se hizo con el Balón de Oro después de realizar una campaña con el conjunto madridista. Los posteriores ganadores llegaron con el galardón del metal amarillo en el bolsillo… o casi, como en los casos del propio Figo (que venía del Barcelona), Ronaldo (que venía del Inter) o, más recientemente, Cannavaro (procedente de la Juventus). Los tres recogieron el premio como madridistas, pero los méritos los hicieron en otros clubes.

Cuestión de filosofía

Está claro que traer a los mejores responde única y exclusivamente a la voluntad de un jugador por vestir la camiseta en cuestión. El Real Madrid y, sobre todo, el Milan son, en este aspecto, dos de los clubes con más gancho del mundo, no en vano el club italiano ha convencido, ni más ni menos, que a ocho Balones de Oro en su larga y prolífica historia para que jueguen en San Siro, además de ser el que más ha logrado tener en sus filas (12) si le sumamos los cuatro que ha ‘cocido’ hacia el estrellato (Rivera, Van Basten, Schevchenko y Kaká).

Sin embargo, no todos los clubes comparten esta filosofía, en parte porque consideran que el mérito de seducir al crack con las riquezas de un suculento proyecto deportivo y/o económico siempre será menor que el de elevar a un jugador al estrellato –eso es ganando el Balón de Oro- desde los éxitos del futbolista en el propio club.

A esta tendencia se han apuntado históricamente clubes como el Barcelona, la Juventus o el Manchester United. Una filosofía que el presidente azulgrana Joan Laporta se encargó de defender hace poco, el mismo día que el Real Madrid presentaba a Kaká: ‘‘nosotros fabricamos Balones de Oro, otros los compran’’, explicó con acidez el mandatario culé, convencido como está de que Messi no sólo va a convertirse, a finales de año, en el noveno ganador del trofeo de France Football de la historia azulgrana, sino que también será el octavo que lo hace como azulgrana y el primero de la cantera.

¿Dónde radica el mérito?

Stoichkov, Rivaldo, Ronaldo o Ronaldinho serán siempre recordados como aquellos jugadores que lograron convertirse en los mejores, gracias a los méritos realizados en el Barcelona; de la misma forma que Best, Law o Cristiano Ronaldo le seguirán debiendo sus proezas al Manchester United y Nedved, Rossi, Baggio, Platini o Zidane a la Juventus. Así como el Barça sólo ha fichado a dos Balones de Oro en toda su historia -Cruyff, que repitió premio en el Camp Nou, y Simonsen, después de tocar el cielo con el Borussia Mönchengladbach- el Manchester United únicamente ha contratado a un Balón de Oro y lo ha hecho este año con Owen, mientras que la Juventus, por su parte, aún no sabe lo que es eso. Puede que esta confrontación de estilos nos lleve a entender un poco más la idiosincrasia de los grandes ‘clubes’ europeos. O puede, simplemente, que todo se reduzca a una lucha de prioridades. Hay quien opta por enriquecer su historia con los jugadores consagrados, las mejores estrellas del momento. Y hay quien pretende hacer de la evolución de un jugador hacia el estrellato una cocción a fuego lento, hasta convertirla en un activo irrenunciable para las aspiraciones deportivas de la entidad. Juzguen ustedes mismos.

Milan (12)

El Milan es el equipo por el que han pasado más Balones de Oro del fútbol mundial. Rivera, a finales de los años 60, fue el primero en inaugurar la lista, con el mérito de haber conquistado el trofeo como jugador rossonero, algo que también hicieron Van Basten, Schevchenko y Kaká. Sin embargo, el club italiano es también la entidad que se ha hecho con los servicios de más premiados por France Football, lo que demuestra su gran poder de seducción. Cracks como Papin, Rossi, Gullit, Weah, Baggio, Rivaldo o Ronaldo no eligieron San Siro por casualidad.

Real Madrid (9)

Lo del Real Madrid es bien curioso. Su romance con el Balón de Oro fue fulgurante, elevó a dos cracks como Di Stéfano y Kopa a los altares del fútbol mundial de forma consecutiva. Sin embargo, desde el galardón de 1958 que encumbró al elegante crack francés, el club de Chamartín no ha vuelto a ‘fabricar’ un Balón de Oro. Y eso que, por justicia futbolística, Raúl debería tenerlo en sus vitrinas. Con la llegada de Florentino Pérez, el Real Madrid volvió a tener, a golpe de talonario, eso sí, a los mejores del mundo. Van siete desde el 2000...

Barcelona (8)

La historia del Barça está repleta de estrellas terminando su trayectoria en el Camp Nou de la peor manera. En el caso que nos ocupa, encontramos dos ejemplos dramáticos: el de Ronaldo y el de Figo.

Ambos realizaron un año espectacular con la camiseta azulgrana por el que fueron premiados con el Balón de Oro. Sin embargo, el portugués tributó el galardón a la afición madridista y el brasileño a la del Inter. Independientemente, el azulgrana es el club con más vencedores del Balón de Oro ‘fabricados’ en sus filas. Simonsen es la única excepción.