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Todavía no le corre el sudor por la frente, pero seguramente ese momento se acerca. Asegura dormir sin ninguna molestia, pero es que no ha terminado de sentarse en esa estufa caliente que es la presidencia de Feniba; dice no temerle a los problemas que puedan presentarse, y ojalá no necesite una metralleta imaginaria para espantarlos.

Por ser uno de los Comisionados de la Policía y estar acostumbrado a batallar con dificultades, Adolfo Marenco, que hoy cumple 44 años, se siente vacunado contra todo lo que pueda venir, mientras intenta reconstruir la más importante Federación de nuestro engranaje deportivo.

¿Reconstruir, cómo es eso? “Recibí una institución muy debilitada, carente de orden, con estatutos desfasados, necesitada posicionarse y pendiente la entrega de un informe financiero. Hay mucho por hacer”.


¿Qué tanto es mucho? “Trabajar sobre un plan de desarrollo que incluya todas las categorías, abrillantar nuestro liderazgo en Centroamérica, encarar las situaciones con una mentalidad diferente, manejar con precisión ese presupuesto de 2 millones 184 mil córdobas, buscar colaboración en la iniciativa privada, agilizar el funcionamiento con la creación de Comisiones específicas, mostrar al Ejecutivo de Feniba como un equipo de personas que comparten responsabilidades, y abrirle espacio para participar y decidir a las Federaciones departamentales”.


¿De qué tamaño ves esa tarea?. “Es grande, lo sabemos, pero nos hemos comprometido a realizar un trabajo intenso y lo lograremos”.

¿Te van a pagar bien?. “No seré asalariado”.

¿Cómo vas a fabricar tiempo siendo un Comisionado? “No voy a centralizar lo operativo y habrá participación de todos los directivos en las Comisiones, la de béisbol menor con Nemesio, la técnica con el ingeniero Agustín Orozco, la legal en la que voy a participar como abogado que soy, la del béisbol Mayor A con Ramón Rodríguez y Horacio Ruiz, en fin, estaré muy bien cubierto. Naturalmente no voy a estar a tiempo completo”.


¿Qué es lo inmediato?. “Establecernos y asumir la responsabilidad de la preparación de la Selección Nacional y su participación en el Mundial, comenzando a darle forma a muchos proyectos tendientes a fortalecer la Federación”.


¿En qué momento comenzaste a cultivar la pretensión de ser Presidente de la Feniba? “En ningún momento. No era mi propósito y lo saben los compañeros que finalmente llegaron a la conclusión de que yo podría ser un fuerte aspirante. Ellos insistieron y acepté”.


¿Cómo viste en principio tu enfrentamiento con Emmett? “Todos tenemos derecho a aspirar, y pensé que sería útil que conversaramos, algo que no se dio porque el tiempo fue avanzando y se hizo tarde. Pensé que yo tenía suficiente soporte, como se demostró”.

Siendo policía y sandinista, ¿se utilizará Feniba como una palanca política?. “Como Policía sirvo a todos, y como presidente de Feniba al béisbol”.


¿Qué pensás de Carlos García? “Que su salida se atrasó. Debió ser antes, respetando su inmenso valor histórico”.

Adolfo Marenco todavía ríe, no suda, duerme bien, hace planes, sueña que todo va a caminar sobre rieles. Ya lo veremos tratando de manejar las dificultades,
escuchando el rugir del Vesubio, rascando su cabeza.