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Dos meses y trescientos millones de euros después, el Real Madrid ya tiene equipo. Un auténtico equipazo. Una tremenda inversión económica y en la que prestigió, reputación y mucho, mucho dinero, están sobre el tapete, esperando a que la ruleta empiece a girar.

Todo puede ir bien, pero hay muchas cosas que pueden ir mal. Estos son los puntos débiles del Real Madrid

1. Pellegrini
Es un gran entrenador. De eso no hay duda. El Real Madrid rara vez se equivoca y en esta ocasión, su contratación es un acierto y sin embargo un riesgo.

Hace año, cuando Capello llegó al Real Madrid por primera vez, le preguntaron en su primera rueda de prensa si no tenía miedo a la “presión mediática”. El italiano, casi ofendido, respondió que él venía del A.C Milan, el equipo con más presión mediática del mundo. Dos semanas después rectificó. La presión que sufre el entrenador del Madrid, no la tiene nadie.

Pellegrini viene de un equipo grande en una ciudad pequeña. Apenas aparecía una o dos veces por semana en los medios nacionales. La gente le sonreía y le saludaba por la calle porque todo iba siempre bien y si perdían, pues tampoco pasaba nada. Todo eso se acabó.

El presidente del gobierno español no recibe ni la mitad de atención que va a recibir Pellegrini. Todas y cada una de sus decisiones van a ser cuestionadas y -como es habitual- después de ver el resultado del partido. Los medios están repletos de “Raulistas”, expertos y teóricos dispuestos a decirle lo que tiene que hacer y la afición del Madrid es el juez inflexible que va a dar su veredicto cada dos domingos.

En el Madrid, ganar no es suficiente. Radomir Antic fue cesado como entrenador cuando entrenaba al equipo blanco y era primero en la Liga. ¿La razón? No daba espectáculo.

2. El vestuario

Hay cientos de leyendas sobre lo que sucede dentro del vestuario del Real Madrid. Siempre ha sido así. Desde que jugaba Di Stefano hasta ayer por la tarde. Algunas son verdad, otras no tanto, pero lo cierto es que no es un vestuario normal. Estrellas en órbita de colisión, egos del tamaño del estadio, alianzas, rencores, niñerías y veteranías forman un cóctel demasiado complicado de manejar.

Cristiano Ronaldo y Kaká llegan al Madrid como “nuevos”, pero la realidad es que ambos tienen galones de sobra ganados en mil batallas. Allí está sentado todavía Raúl, a sus treinta y tres años, dieciocho como jugador del Madrid. Ya ha ganado su primera batallas, retener el número 7, el que Cristiano quería.

Solamente puede haber un gallo en el vestuario, y ese debe ser el entrenador. En el Madrid el vestuario está lleno de ellos.

3. La defensa

No hay duda de que el Real Madrid tiene dinamita en el ataque. Con la llegada de Alonso, el centro del campo va a tener equilibrio, solidez, y en el banco hay suficientes opciones como para encontrar una fórmula que funcione. La defensa, en cambio, es otra historia.

Para la Liga española se puede considerar suficiente. Todo el mundo prevé que Madrid y Barcelona mantengan su propia competición mientras los demás miran muchos puntos por detrás como ambos pelean por el campeonato.

No obstante, Florentino no se ha gastado 300 millones para ganar la Liga. El pastel es la Champions. Lo demás son guindas. Ese es, y no otro, el objetivo de este Madrid.

Para salir a pasear por Europa, la defensa del Madrid tiene que mejorar mucho, muchísimo. Pellegrini insiste en la necesidad de otro central, uno de veinte millones. Es poco probable que se lo den.

4. El vicio insuperable

Desde hace años el Real Madrid es víctima de la moda del secretario técnico. A diferencia de lo que sucede en Inglaterra donde el que manda es el señor entrenador y lo hace de manera sostenida por cinco, diez, quince años, en el Madrid hay una extraña mezcla de puestos y el entrenador es solamente un señor que se sienta en el banco y da las alineaciones.

En el Real Madrid ficha el presidente, el secretario técnico o el director deportivo, pero el entrenador meramente recomienda. El entrenador ocupa una posición interina, tiene que plantear un proyecto contra reloj con piezas que le proporcionan y si no cumple los objetivos, que suelen ser ganar todo, su recambio puede llegar en diciembre, marzo o junio.

Cuentos de hadas como el que Guardiola ha vivido en Barcelona este año no se pueden reproducir en un laboratorio.

Con todo y esto, el Real Madrid es favorito al título en las tres competiciones que va a disputar esta temporada. Si no fuera porque en las tres va a tener enfrente al mejor Barcelona de la historia, los madridistas podrían estar tranquilos. El Barcelona es casi perfecto, pero también tiene sus puntos débiles. Todos los tenemos.