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Pese a fallar cuatro veces, Everth Cabrera nunca se vio pequeño frente al dos veces ganador del Cy Young, el zurdo venezolano Johan Santana, ahora ganador de 13 juegos, que le cortó en nueve su racha de juegos hiteando, haciendo deslizarse su promedio a 263 puntos, mientras los Padres perdían 5-1 ante los casi siempre atormentados Mets.

Tenemos a Santana en la colina y Cabrera a 60 pies y 6 pulgadas. Se supone un duelo desigual entre un pitcher de poder, recursos, experiencia y sólida reputación, frente a un prospecto que está comenzando a crecer, cabalgando sobre una agresividad proporcionada por un atrevimiento divino y seductor, como diría el poeta, utilizando como soporte una confianza exuberante, nada que ver con el proceso de adaptación al mejor béisbol del planeta, que debería haberle tomado tiempo.

Con dos bolas sin strike en el inicio del juego, Santana trabajó con una recta de poder a Cabrera buscando el primer strike, y el chavalo nandaimeño, bien afianzado, hizo swing y le pegó en la nariz al lanzamiento empujando la pelota hacia lo profundo del jardín central, levantando al público de las butacas. Ángel Pagan tuvo que apurarse para realizar la atrapada, pero Santana tenía un mensaje del pinolero: tengo una honda, y piedras, como David, así que cuidate.

En el tercer inning, Santana le abrió con una recta a la rodilla que Cabrera dejó pasar, y después le fauleó una pelota que buscaba la esquina exterior del plato. Tercer lanzamiento, y línea directa hacia el guante de Anderson Hernández en el campocorto.

Ahí lo tenía nuevamente Santana abriendo el turno del sexto inning. El zurdo fue directamente al grano con dos rectas abajo y adentro, consiguiendo ventaja de dos strikes cantados sin bolas. Cabrera fauleó, y sobre un pitcheo arriba, elevó hacia al center. Finalmente, en el octavo, con dos bolas sin strike, le conectó a Santana un roletazo a tercera base que liquidó David Wright.

Había interés en este último turno porque en tres partidos durante la racha, Cabrera hiteó en su última oportunidad, una vez con triple y otra jonroneando con bases llenas, pero en esta ocasión, el muchacho que ha hecho olvidar a Khalil Greene, convirtiéndose en preferido de los aficionados de San Diego, como lo registra la página web de los Padres, no pudo funcionar.

Durante la racha de nueve juegos, Cabrera conectó 10 hits en 31 turnos, registrando 323 puntos, y ahora presenta un promedio de 263 con 49 imparables en 186 turnos a lo largo de 54 juegos, con par de jonrones, sorprendentes 20 impulsadas, esperados 15 robos, 35 ponches, 20 bases por bolas, 6 triples y 10 dobles, anotando 30 carreras.

El entusiasmo sobre el futuro de Cabrera continúa creciendo entre la fanaticada de San Diego y sus ejecutivos. Él es un natural fabricante de emociones, y aunque no atravesó por las categorías doble y triple A, da la impresión que llegó a las mayores listo para el asalto.


dplay@ibw.com.ni