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ESPNdeportes.com

Por mucho tiempo, dos grandes temores quitaron el sueño a Luis Tiant. El primero, morir sin volver a Cuba, fue despejado en parte. El otro, morir sin entrar a Cooperstown, aún atormenta el alma del antiguo lanzador de Grandes Ligas.

“Ambos eventos están amarrados de una manera u otra, aunque no tengan que ver uno con otro”, dijo Tiant a ESPN. “No puedo decir en qué están relacionados, pero el dolor que me han causado es el mismo”, agregó Tiant, el protagonista de una producción original de ESPN que se estrenó por televisión el domingo en ESPN Deportes.

“The lost son of Havana” (“El Hijo Perdido de La Habana”) es una película-documental sobre el regreso de Tiant a Cuba en 2007, tras 46 años impedido de visitar su país y alejado de sus familiares.

Tiant nació en Cuba en 1940 y abandonó el país en 1961, antes de cumplir 21 años de edad. No volvió a ver a sus padres hasta 1975, cuando el gobierno de la isla les permitió viajar a Estados Unidos, donde irónicamente murieron con un día de diferencia, 15 meses después.

Durante su carrera de 19 años con seis equipos, incluyendo Boston y Yankees, Tiant se creó una fama de guapo imperturbable. Sin embargo, ante el emotivo regreso al Reparto Almendares de Marianao, donde nació, y lugares emblemáticos como el Parque Central de La Habana, las piernas le flaquearon y sus ojos se aguaron.

Tiant lloró cuando llegó a Cuba, cuando abandonó la isla y luego en cada puesta en escena de “The lost son of Havana” (en abril, en el festival de cine Tribeca, y recientemente en Miami) e incluso cuando recuerda todos los detalles del viaje.

“Había descartado volver a Cuba, sabía que sería emocionante, pero no que lo sería tanto”, dijo Tiant, quien viajó a la isla comunista como “entrenador” de un equipo aficionado de Estados Unidos que tiene permiso para sostener intercambios de buena voluntad cada año en Cuba.

La producción presenta a un Tiant agradecido de volver a la patria, asombrado por el evidente deterioro de la infraestructura física de la capital cubana y afectado por un complejo de culpa por no haber tenido una mejor comunicación con sus familiares.

El derecho del movimiento de tornillo tuvo marca de 229-172, efectividad de 3.30, ponchó 2,416 bateadores en 3,486, lanzó 187 juegos completos y 49 blanqueadas entre 1964 y 1982.

En cuatro ocasiones, ganó 20 o más partidos y en 13 de sus 19 temporadas terminó con cifras dobles en victorias. Fue un fajador que superó las 200 entradas en ocho ocasiones (en 1974 trabajó 311 episodios) y tres veces abanicó a más de 200 bateadores.

Tiant fue escogido para lanzar en tres Juegos de Estrellas, tuvo efectividad de 1.60 en 1968 y 1.91 en 1974 y no perdió en cinco apariciones en postemporada. Fue el Regreso del Año de la Liga Americana en 1972.

Nada de eso convenció a los votantes de Cooperstown, que lo ignoraron por 15 años, antes de sacarlo de la boleta de los periodistas. El año pasado también fue obviado por el Comité de Veteranos, que lo tuvo como candidato por primera vez.

“Si revisan la lista, encontrarán como 15 lanzadores que tuvieron números parecidos o inferiores a los míos; es incomprensible que no me elijan. Pienso que es otra injusticia, igual a la de haber pasado 46 años esperando para volver a Cuba”, dijo Tiant.

“Volver a Cuba calmó uno de mis grandes dolores, pero no todos”, concluyó.