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¡Qué desarmado se vio Everth Cabrera en el cajón de bateo! Como si estuviera usando un bate de quesillo con sus músculos adormilados, haciéndole sentir sus brazos más pesados, enjaulados. Ha sido la peor noche ofensiva del usualmente agitado pinolero. De 6-0 y tres ponches sin sacar la bola del cuadro, en un juego ganado por los Padres 2x1 a los Bravos en 12 entradas, con un doblete impulsador de David Eckstein.

¡Diablos!, quedó la impresión que si el partido se prolonga hasta la eternidad, Cabrera no hubiera visto salir el sol en ningún momento. No se trata de dramatizar, porque en un Juego de Estrellas Roberto Clemente se hundió tan estrepitosamente, que pese a su vista de águila y rápidas reacciones, se ponchó cuatro veces, pero las 54 kaes dibujadas a Cabrera, incluyendo ocho en sus últimos tres juegos, hacen sudar nuestros huesos.

Después de fallar con tres mansos roletazos frente a Jair Jurgens en sus primeros intentos de agresión, Cabrera se ponchó abanicando un disparo de 93 millas del abridor de Atlanta en el octavo, con los Padres adelante 1x0; y en el décimo, volvió a abanicar el tercer strike enfrentando a Mike González. Su turno final en el duodécimo inning fue el más deprimente: Cabrera fue ponchado viendo pasar tres lanzamientos en la zona, enviados por Kris Medlen.

Bueno, se trató de una mala noche como le diría Castaño con una palmada en la espalda. Fue su tercer juego de tres ponches, recordando que en uno de ellos, el siete de agosto contra los Mets, jonroneó con las bases llenas en su última posibilidad, facilitando la victoria de los Padres 6x2.

Cabrera retrocedió a 265 puntos producto de 63 hits en 238 turnos, todavía un buen porcentaje para un paracorto debutante de manos seguras y muy ágil, que tuvo aliento para realizar una excelente jugada defensiva sobre batazo de Garret Anderson en el séptimo, entrando con rapidez y precisión, sacando out con un gran disparo.

BOSTON SE MUEVE.- ¿Quién piensa que los Medias Rojas deben olvidarse de imprimir boletos para los playoffs? Anoche, con el salvamento 30 de Jonathan Papelbon y el jonrón 26 de Jason Bay, los de Boston liquidaron 6x3 a los Medias Blancas, conservando juego y medio de ventaja sobre los Rangers, vencedores de los Yanquis 10x9 en un final de alarido, cuando los de Nueva York, con un operativo de cuatro carreras en el cierre del noveno, amenazaron con culminar un espectacular asalto.

Ahora Boston se encuentra a seis juegos de los Yanquis, cuyo pitcheo en los abridores 4 y 5, sigue siendo muy inseguro, porque Chamberlain no termina de establecerse en ese rol, y Sergio Mitre está tan verde, como la unidad de la oposición en este país. Estemos claros que falta mucho para terminar de escalar la montaña superando dificultades, y que en 1978, aquellos Yanquis fueron capaces de borrar una desventaja de 14 juegos frente a un equipo de Boston armado hasta los dientes.

Así que no hay nada escrito sobre el futuro, tanto en el Este en la Liga Americana, como en la lucha por el comodín, dos opciones todavía latentes de los Medias Rojas.

dplay@ibw.com.ni