Edgard Tijerino
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Después de una noche electrizante, siguió una calma para Everth Cabrera, pero no silenciado por completo, mostrando su utilidad aun desde las sombras. Se fue de 3-0 contra el pitcheo de los Marlins, pero con un toque de sacrificio contribuyó al empate y con un fly de sacrificio, remolcó la carrera que terminó de garantizar la victoria de los Padres 7 por 4. Así que pese a no batear hit, ni verse involucrado en alguna jugada de fantasía, Everth, no pasó de noche.

Entró al juego con promedio de .328 desde su retorno de la lista de inhabilitados el 19 de junio, conectando 41 hits en 125 turnos, registrando un porcentaje de 408 sobre las bases, y cuatro de sus últimos cinco juegos, disparando par de imparables. Ayer, descendió a 271 puntos en lo general, que es excelente cifra para un novato de impresionante crecimiento como paracorto.

Everth abrió el juego ponchándose. Le cantaron el primer strike, fauleó dos veces y con la cuenta en 2-2, le hizo un swing errático a un lanzamiento bajo de Ricky Nolasco; en el tercer episodio, después de la suspensión por lluvia, falló con roletazo al pítcher; regresó al plato en el quinto, siempre contra Nolasco, y conectó línea al center; frente a Tim Wood en el séptimo, se sacrificó adelantando a Drew Macías a segunda, quien anotó el empate 4-4 impulsado por hit de Kouzmanoff; finalmente en el octavo, cuando los Padres desequilibraron el marcador con triple de Gwynn remolcador de dos, Everth tomó turno con hombres en las esquinas ante Kiko Calero, y con elevado al center, impulsó a Tony Gwynn sellando la pizarra 7-4, durante un operativo de tres carreras.

Para cerrar, entre Sergio Mitre y Chad Gaudin, lanzaron para sólo un hit contra los Medias Blancas, y los Yanquis, con el jonrón 23 de Alex Rodríguez, llegando a 70 empujadas, se impusieron 10-0, asestándole su derrota 13 a José Ariel Contreras.