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El Milan no ha terminado su eterna reconstrucción y cuando llega un rival de entidad se vuelve a ver el equipo anquilosado, vetusto, lento de los últimos años. Los chicos del Inter parecían Usain Bolt al lado de los rossoneri y esa diferencia de velocidad puede explicar por qué los de Mourinho le endosaron anoche un humillante 0-4 a su eterno rival.

El Milan, rival del Madrid en la Champions, no ofreció ni una sola razón por la cual deba considerársele un enemigo temible. Ronaldinho ni tocó el balón, Pirlo sucumbió ante la energía de Sneijder, Borriello no demostró por qué es titular por delante de Huntelaar y Storari no da garantías en la portería. Todo lo contrario en el Inter: Motta es una máquina precisa que convierte al dúo Milito-Etoo en una continua fuente de peligro. Guardiola debería tomar nota para la Champions.

Motta abrió el marcador con un golazo tras combinar con Milito. Luego el ariete argentino hizo el 0-2 al transformar un penalti provocado por Etoo tras otro pase suyo y al filo del descanso Maicon (sí, tras combinar con Milito) cerró el partido. Gatusso no pudo soportarlo y se autoexpulsó a los 40 minutos. “Hasta el primer gol, el equipo estaba jugando bien. Hemos empezado a la par contra un equipo muy organizado, nosotros también creábamos situaciones de peligro, pero después nos ha costado funcionar en los momentos difíciles en lugar de crecer como equipo”.

“Ha sido un partido similar al del año pasado, en el que nosotros hemos jugado mejor y el Milan no ha encontrado su sitio. Ambos hemos jugado al contragolpe y nosotros somos muy peligrosos con espacios. Sneijder ha jugado muy bien: unió fantásticamente las dos líneas”.