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Lo imprevisto, no aparece en los box scores, pero casi siempre está presente, de diferentes formas y tamaños, a veces burlesca, y en otras, dolorosamente. Lo que más golpea, es que nos toma fuera de base, como un viraje de Steve Carlton, dejándonos con la boca abierta.

Consideren esto: súbitamente, la posibilidad de ver a Vicente Padilla frente a Everth Cabrera el próximo domingo se está desvaneciendo al borde del descarte. El japonés Hiroki Kuroda, regresando de la rehabilitación, sometido a prueba en las menores, parece estar listo para tomar el lugar de Padilla, mientras la reciente adquisición de los Dodgers, el derecho Jon Garland, calienta el brazo.

¿Y por qué eso? Sencillo: no se puede pitchear cojeando. Todos estamos claros de eso. Así que, retiro todo lo que pensé sobre Joe Torre por sacar a Vicente Padilla el martes en Los Ángeles. Ciertamente, el tirador nica no podía continuar en la trinchera después de batallar con Mark Reynolds, ponchándolo con 10 lanzamientos. Su brazo estaba bien, no su pierna izquierda. El impacto provocado por el potente batazo del prospecto venezolano de 22 años, el zurdo Gerardo Parra, en esa pierna, convirtiendo en hit dentro del cuadro un batazo que se suponía, viajaría al jardín central, estuvo aguijoneando la pantorrilla del pinolero durante todo el juego, hasta que el dolor no pudo ser soportado.

¡Diablos, no nos percatamos de eso!. ¿Cómo fue posible si lo estuvimos viendo trabajar lanzamiento por lanzamiento construyendo scones, sacando con tal autoridad el quinto inning, abriendo el sexto ponchando por segunda vez al temible Reynolds?.

El dominio que ejerció Padilla después de ese complicadísimo primer inning, nos impidió captar señales, pese a que la imagen en la computadora estaba clara y brillante. No era algo extraño verlo con ese rostro tan serio, como si estuviera molesto, porque es su estado natural.

“Golpeado en esa pantorrilla desde muy temprano, llegó el momento en que no podía seguir. Luego, estaba cojeando de diferentes maneras”, explica Torre en la crónica de Ken Gurnick, agregando: “Es agradable contar con seis abridores ahora que tenemos a Garland y hemos recuperado a Kuroda, apoyando a Billingsley, Hershaw y Wolff. Sólo así se puede manejar una situación así. No es una decisión difícil porque en esta época del año, un poco de descanso es muy saludable para el pitcheo”.

Ayúdenme a pensar. Con Padilla lastimado, Kuroda es el brazo disponible para el domingo, seguramente viendo a Garland trabajar antes. De repente, Vicente se encuentra batallando en una rotación de seis brazos, muy larga aún tratándose de estar en septiembre, insegura para cualquiera de ellos, pero exigiendo lo máximo de cada uno. Ideal para un manager. Las dos consistentes aperturas del nica, aún sin completar seis entradas, tienen significado como soporte, pero los espacios estarán abiertos.

Por ahora, hay que engavetar la posibilidad de ver a Cabrera frente a Padilla. Quizás a finales de septiembre, cuando estos equipos vuelvan a verse las caras los días 29 y 30, eso pueda ocurrir.


dplay@ibw.com.ni