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Clarín / Argentina

Cometió muchos errores defensivos y perdió 3-1 en el Gigante de Arroyito. Si no consigue un buen resultado el miércoles ante Paraguay en Asunción puede comprometer seriamente su chance de ir al Mundial. Los goles fueron de Luisao y Luis Fabiano (2) para los visitantes. Dátolo, con un golazo desde fuera del área, había descontado.

Las ilusiones desvanecidas. El sueño roto en mil pedazos desparramado por el piso. El nudo en el estómago incontrolable. La garganta podrida de insultos al aire y a la suerte. Lo que todos temían pasó y lo que todos soñaban se convirtió en pesadilla.

Brasil fue Gigante en Arroyito y aplastó a la Selección Argentina de Diego Maradona con un 3-1 inexorable ante los ojos del más fanático. El local se hizo mil preguntas y el visitante encontró todas las respuestas en su histórico juego, lleno de calidad y de oportunismo. El pasaje a Sudáfrica ahora quedó reservado, pero todavía hay que sufrir un poco más para hacer el depósito.

En Rosario, Argentina chocó con todas sus limitaciones, y también con todas las virtudes de un rival que, aunque muestra sus cartas, es contundente, como el boxeador más noqueador.

El equipo de Maradona amagó en el inicio con llevarse por delante a un rival tímido. A los 40 segundos, Tevez sorprendió por el primer palo tras un centro de Maxi Rodríguez desde la derecha, después de un buen pase de Verón. Fue un espejismo.
Enseguida Brasil se adueñó de la pelota y aprovechó cada grieta del 4-4-2 argentino.

La bajada de línea del banco argentino pareció clara desde el juego: Mascherano, Verón, Dátolo y Maxi tenían la directiva de cortar con falta en la mitad de la cancha cada avance brasileño.
Así soportaron los primeros 20 minutos del partido. Y hasta Messi, a los 11, en su primera intervención clara, pudo abrir el marcador con un zurdazo desde afuera del área. Sin embargo, las faltas repetidas en defensa generaron tiros libres cerca del área de Andújar. Faltó concentración y ensayo en la pelota parada. Porque en el primer centro que cayó en el área local, Brasil se puso en ventaja. Sebastián Domínguez, que debutaba con la camiseta de la Selección, bajó a Luis Fabiano sobre los 22. Elano realizó el envío desde los tres cuartos de cancha, inclinado sobre la derecha. Sin marca, Luisao, uno de los centrales, metió el cabezazo goleador para el 1-0.

Preocupación.
Argentina tropezó dos veces con la misma piedra. A los 30, Kaká recibió la falta cerca del área. Elano ensayó un remate al arco que se desvió en la barrera. La pelota cayó en el área, sobre la izquierda, Kaká metió el centro atrás ante la barrida desesperada de Domínguez. Maicon le dio de zurda, Andújar tapó a puro reflejo, pero no fue suficiente. En el rebote, Luis Fabiano tocó al gol el caramelito que le quedó en el área chica y Brasil pasó a ganar por 2-0. Silencio en el Gigante de Arroyito.

Ante la falta de recursos, Argentina llegó al descuento de la única manera que era posible. A los 19, Jesús Dátolo dominó una pelota en el medio, inclinado hacia la izquierda. Avanzó unos metros y sacó el latigazo que se clavó en el ángulo izquierdo de Julio César. El 2-1 trajo un instante de esperanza.

El empate y la voltereta histórica eran palpables en el Gigante. Pero el castillo de naipes que había construido Argentina se estrelló contra el piso y el estruendo retumbó sin barreras en los oídos de Maradona. Dos minutos más tarde del gol de Dátolo, Brasil liquidó el partido.