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San José, Costa Rica

Amigos, México resurge, el llano de la Concacaf está en llamas, y esos aullidos que se escuchan, son los del atrevido y cada día que pasa más incidente chavalo, Giovanni Dos Santos, quien la noche del sábado enmudeció a la multitud que llenó el “Ricardo Saprissa” con ese golazo sobre el minuto 46, y le apagó todas las velas con el par de entregas precisas descartando la posibilidad de retar con su astucia al arquero tico Navas, facilitando los goles del argentino Guillermo Franco y de Andrés Guardado.

Cada “aullido” de Giovani, el jovencito de 20 años aparentemente frágil, que continúa su crecimiento con el Tottenham inglés, estremeció todos los rincones de México, y todavía se escuchan junto al Ángel en el paseo Reforma, como la más grande señal de vida enviada por la tropa de Javier Aguirre, desde la salida de Erickson, cuando el barco en que viajaban las esperanzas “enchiladas” se hundía estrepitosamente.

Un buen juego de México, merecedor de elogios encendidos, aunque me gustó más el que realizó contra Estados Unidos en el Azteca, construyendo una victoria que le devolvió la confianza por completo, después de ganar la Copa Oro con ciertas vacilaciones –incluso frente a Nicaragua- en la etapa de arranque.

Lo decepcionante fue Costa Rica, hasta hace poco, flamante líder, y ahora goleada 4-0 por Honduras y 3-0 por México, en un bajón de voltaje tan alarmante, que al salir del parque, muchos aficionados juraron no regresar a las tribunas porque no valía la pena hacerlo. ¡Ah, esa frustración del fanático que se desborda y se convierte en oleaje incontenible, tan largamente conocida por nosotros!.

Más fuerte físicamente, con el respaldo de una ruidosa clientela, Costa Rica careció de ideas y jugó a la brava un partido de tanta trascendencia, que obligaba a partirse la vida y morir con el corazón en los dientes. Con un medio campo infuncional que permitió el control de Cauhtemoc, las descolgadas de Juárez y Salcido, la presencia de Torrado, el movimiento de Franco y las apariciones de Giovanni, antes del ingreso de Guardado, quien hizo crecer el desequilibrio, Costa Rica lució a ratos tan indefensa como en el Azteca durante la derrota por 2-0, nada que ver con el equipo agitado, agresivo, fabricante de peligro que vimos en la Copa de Oro.

Saliendo de un inicio de juego muy friccionado y sin definiciones, México tomó el balón y se movió mejor manejando los espacios, manteniendo a los ticos –con excepción del inicio del segundo tiempo y el cierre de juego, cuando ya todo estaba perdido- lejos del arquero Guillermo Ochoa, atrapados por una defensa que mostró mucho oficio.

Ahora con tres juegos pendientes, Estados Unidos y Honduras son los líderes acumulando 13 puntos, con México y Costa Rica detrás, empatados con 12. Clasifican tres y el otro va al repechaje contra el quinto de Suramérica, lo que equivale a un pasaporte al infierno.


dplay@ibw.com.ni