Edgard Tijerino
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En toda empresa, puedes crecer si el soporte económico te lo permite. De no ser así, todo intento de hacerlo no sólo es un riesgo mayúsculo, sino que la posibilidad de estar avanzando hacia un estrepitoso derrumbe está escrita.

El Presidente de la Liga Profesional, Edwin Cordero, después de haber sobrevivido a momentos inciertos toreando dificultades con la maestría de Manolete o Paquirri, y en las puertas de una final que se espera ruidosa y emotiva, habla con un optimismo incontrolable sobre la expansión de la Liga, quizás a seis equipos.

¡Qué bueno sería!, pero ¿qué tan probable es? Se necesita, como dicen los economistas, un estudio de factibilidad sobre esa pretensión, para comprobar si tiene pies y cabeza evitando terminar batallando con los molinos de viento.

Después de cuatro torneos, los problemas en la Liga siguen siendo los mismos: escasez de recursos humanos caseros, los patrocinadores de siempre, promedios de asistencia no muy alentadores, ingresos en taquilla debajo del nivel del agua por el poco costo de los boletos, ligeras mejoras en algunos estadios, directivos cuya voluntad se ve drásticamente recortada por la limitada capacidad de gestión, viejas deudas, presupuestos difíciles de cubrir y ausencia de figuras capaces de impactar como aquellas que vimos por montones en el trayecto del 56 al 67.

Revisando eso puntos, llegamos rápidamente al convencimiento de que los pilares de la empresa no son lo suficientemente consistentes para el atrevimiento de una ampliación. Y eso se puede demostrar con la sencillez de un potente y preciso jab disparado por Alexis Argüello: si no se puede manejar con seguridad ni es rentable una Liga de cuatro equipos, obviamente una de seis, producirá mayor cantidad de complicaciones y hará crecer las limitaciones económicas.

La tarea de Edwin Cordero, en caso de seguir al frente del proyecto, o de quienes continúen el esfuerzo, es la búsqueda de la estabilización. Ésta ha sido una Liga difícil de manejar por haber vuelto a atravesar por viejos peligros, entre ellos, el posible “naufragio” del San Fernando, un equipo finalista que a esta altura, todavía está enfrentando obstáculos.

La vieja Liga Profesional, en una época de mayor respaldo por parte de la Iniciativa Privada y un significativo apoyo gubernamental, comenzó con seis equipos, fue reducida a cuatro y en el cierto momento tuvo sólo dos, lo que obligó a combinarse con dos panameños.

Y eso que se le podía ganar a equipos como aquel súper trabuco boricua encabezado por Roberto Clemente y Orlando Cepeda. Es decir, que se trataba de un gran espectáculo.

Así que, lo más sensato, es buscar cómo garantizar moverse hacia un punto de equilibrio con cuatro equipos, lo cual va a tomar un buen tiempo, sobre todo considerando la inestable situación política que nos rodea y que incide en todo.


dplay@ibw.com.ni