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ESPN.com

Nueve años después de haber cruzado el Océano Pacífico para convertirse en el primer jugador japonés de posición en las Grandes Ligas, Ichiro Suzuki recientemente enfrentó su reto más duro desde que llegó al Nuevo Mundo, uno para el que no tuvo más opción que rendirse: sentarse en la banca.

Ichiro se perdió ocho partidos al principio de esta temporada cuando estuvo en la lista de lesionados, pero al menos la mayor parte de ese periodo la pasó rehabilitándose en partidos de entrenamiento primaveral extendido. Más recientemente, pasó ocho partidos en la banca debido a dolores en el músculo de la pantorrilla. Bueno, pasó parte del tiempo en la banca. También pasó tiempo en la jaula de bateo, en el cuarto de los preparadores físicos en cualquier parte para matar el tiempo hasta que pudiera jugar de nuevo.

“Lo que aprendí de esta experiencia es que preferiría jugar en un partido donde no conecte hits o donde haga un error a quedarme sin jugar,’’ dijo Ichiro la semana pasada a través del intérprete de los Marineros. “Pasar por eso es mejor que no jugar en un juego.’’
En otras palabras, no está pensando en ocupar el rol de bateador designado en el futuro cercano.

“Pienso que uno de los requerimientos para ser un bateador designado es pesar al menos unas 200 libras, así que quizás si yo pesara eso lo haría,’’ dijo. “[Pero] el día que yo pese 200 libras será el día en que esté dentro de un ataud.’’
Sentarse en la banca es una de las pocas cosas que Ichiro no sabe hacer bien. A medida que llega la parte final de su novena temporada, ha jugado en nueve Juegos de Estrellas; rompió un récord de hits en una temporada establecido hace 84 años; ganado dos cetros de bateo (y quizás un tercero este año), ocho Guantes de Oro y un premio de JMV; y ha tenido ocho temporadas con promedio sobre .300 (y una novena en camino). Con el doblete conectado el domingo, se convirtió en el primer jugador en llegar a los 2000 hits en menos de 10 temporadas. A pesar de haberse perdido tantos juegos en esta temporada como en sus ocho anteriores de manera combinada, necesita tan solo cinco hits para conseguir su novena campaña consecutiva con al menos 200 hits.

Él también ha sido una prueba refrescante de que en una era en la que muchos jugadores parecen globos inflados para el Desfile del Día de Acción de Gracias de Macy’s, uno no tiene que conectar la pelota a las gradas superiores para proveer emoción en el deporte. Si de algo importa, ni siquiera tienes que conectar la pelota fuera del cuadro.

De los 2000 hits de Ichiro, 452 son sencillos dentro del cuadro, la mayor cantidad desde 2001 (Juan Pierre es el segundo con 390). De la manera en que coloca la pelota, su primer doble dentro del cuadro es cuestión de tiempo para que llegue. Eventualmente, va a conectar un rodado saltarín que pasará por encima de la cabeza del antesalista, que no podrá atrapar el lanzador y que terminará en las manos del frustrado campocorto mientras Ichiro se deslizará en segunda base con un doble. O quizás en la tercera con un triple. O quizás llegue hasta el plato con un cuadrangular dentro del cuadro. No podemos descartar nada con Ichiro.

El rodado es la forma de arte de Ichiro, y el cuadro es su canvas.

Otros jugadores conectan rodados, y los fanáticos se lamentan, mueven sus cabezas en disgusto y vuelven a concentrarse en la tarea importante de enviar mensajes de texto a sus amigos (“Justin Morneau acaba de conectar un rodado, y me voy a comprar una cerveza’’). Ichiro batea un rodado, y los fanáticos esperan con ansias lo que vaya a suceder. Aquí es donde comienza la diversión.

“Él ha, prácticamente, especializado la manera en que batea,’’ dijo el lanzador de los Marineros Ryan Rowland-Smith. “Sale corriendo de la caja de bateo tan pronto hace contacto con la pelota. No es como esos tipos que les gusta tratar de descoser la pelota, y en cambio batean un rodado y son outs fáciles. Él ya tiene dos pasos fuera de la caja de bateo tan pronto hace contacto.’’
¿Dos pasos fuera? Ichiro ya está a mitad de camino hacia la primera base cuando el lanzador todavía se está poniendo sus medias antes del partido. Llega a la inicial más rápido de lo que Derek Jeter llega a una cita.

“Todavía recuerdo la mirada y la reacción de Jeter la primera vez que Ichiro jugó contra los Yankees,’’ dijo el narrador de Seattle, Rick Rizzs. “Ichiro conectó un rodado de rutina hacia Jeter. La atrapó, no perdió tiempo, disparó y el tiro hacia la primera base apenas lo venció. Vi a Jeter poner una cara como preguntándose, ‘Wow, ¿quién es ese tipo?’’’
Ken Griffey Jr. recientemente le dijo al manager Don Wakamatsu que si él tuviera las herramientas de Ichiro, habría bateado para promedio de .450 con 750 jonrones. Al serle preguntado acerca de un sencillo típico de Ichiro dentro del cuadro la semana pasada, Griffey dijo: “De eso es lo que estoy hablando. Aquí mismo, estaría bateando para .650. Quiero decir, si pones todos esos sencillos dentro del cuadro encima del promedio de cualquier otro pelotero, ¿qué pasaría?’’
“Obviamente, puede batear la pelota fuera del estadio cuando quiera. Todo lo que tienes que hacer es verlo en una práctica de bateo para que observes cuan lejos lleva la pelota. Pero no se extralimita durante el partido, lo que es un cumplido a la disciplina que tiene que tener por su modo de batear y por lo que quiere hacer”, dijo su compañero de los Marineros, Bill Hall.

Y pensar que nosotros no estábamos seguros de si un jugador japonés podría batear en Estados Unidos. ¿Lo recuerdan? Y ahora, nueve años más tarde, ya tiene 2,000 hits y está cerca de su novena temporada consecutiva con 200 hits. El único otro jugador con ocho temporadas consecutivas fue Wee Willie Keeler, quien lo hizo de 1894 a 1901, cuando el bateo era más fácil, como sugiere Stephen J. Gould, porque los jugadores no sabían dónde colocarse en el campo.

“Él entiende que es un primer bate y que su trabajo es poner el bate en la bola y embasarse para la gente que viene después de él, porque pueden usar su velocidad en los senderos,’’ dijo el nuevo Marinero Bill Hall, luego de ver a Ichiro de cerca por varias semanas.. “Obviamente, puede batear la pelota fuera del estadio cuando quiera. Todo lo que tienes que hacer es verlo en una práctica de bateo para que observes cuan lejos lleva la pelota. Pero no se extralimita durante el partido, lo que es un cumplido a la disciplina que tiene que tener por su modo de batear y por lo que quiere hacer. Sí, probablemente podría batear 30 ó 40 jonrones si así lo quisiera, pero se poncharía más y su promedio bajaría un poco más.’’
La pregunta obvia es, si Ichiro realmente puede batear 30 ó 40 jonrones, ¿por qué no lo hace?. Otros 20 ó 30 jonrones en una temporada quizás valgan una baja en el promedio o un alza en los ponches, especialmente para un equipo que tiene tantos problemas para anotar como los Marineros. Pero esa también es una pregunta sin sentido, porque después de nueve temporadas, es claro que Ichiro no va a cambiar su manera de trabajar qué tan bien le ha funcionado en una carrera que comenzó en Japón y que seguramente termine en Cooperstown.

Ichiro cumplirá 36 años en octubre, pero ha mostrado pocas señales de estar en declive. Con 54 hits dentro del cuadro en esta temporada, probablemente terminará con la segunda mayor cantidad de su carrera (su total más alto es de 63 en el 2001). Para él, mantenerse en condición es casi como una religión, y se mantiene tan esbelto como el día en que se puso el uniforme de los Marineros en su debut. Quién sabe lo que le depara el futuro, pero no es del todo irracional el pensar que podría llegar a 3,000 hits en las Mayores, lo que le daría un total de 4,278 entre EU y Japón (más que los 4.256 hits conectados por Pete Rose).

“No puedo predecir el futuro, así que no tengo la habilidad de saber qué vaya a suceder,’’ le dijo a los reporteros el domingo sobre la posibilidad de llegar a 3,000 hits. “Pero por eso es que es divertido, porque el futuro es incierto.’’