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WHITE PLAINS, EU / AFP
La ex velocista norteamericana Marion Jones fue condenada este viernes a seis meses de prisión por mentir a las autoridades sobre un dopaje con esteroides que le costó las cinco medallas ganadas en los Juegos Olímpicos de Sydney-2000.

"Respeto la decisión del juez y realmente espero que la gente aprenda de mis errores", declaró Jones al abandonar el tribunal de White Plains (Nueva York) y tras llorar en brazos de su esposo, el velocista Obedele Thompson.

Jones, que pasó de ser una gran estrella del atletismo a reconocer que había violado las reglas deportivas, deberá entregarse a las autoridades a más tardar el 11 de marzo próximo para cumplir la sentencia en la cárcel.

El juez federal Kenneth Karas aplicó además a Jones una pena de 400 horas de servicios a la sociedad, que deberá brindar "educando a jóvenes atletas".

Karas precisó que la justicia había castigado el hecho de que la atleta había mentido a la justicia y no la trampa deportiva, que no le correspondía juzgar.

"Sí, cometí errores mintiendo a los investigadores", dijo Jones al juez, antes de romper a llorar e implorarle que no la separe de sus dos hijos "ni siquiera por un corto periodo de tiempo".

Sin embargo, Karas destacó que atletas del nivel de Jones "tienen un estatus particular ya que son considerados como modelos" por la sociedad. "Nadie está por encima de la obligación legal de decir la verdad", agregó.

"Quedamos muy decepcionados con la sentencia. Creemos que fue muy dura", dijo George Hulse, abuelo de Jones. "Esperábamos que se limitarían a los servicios sociales, lo cual hubiese sido más útil que seis meses en la cárcel".

Los abogados que defendieron a Jones, que se declaró culpable, habían pedido al juez evitarle una pena de prisión, mientras que los fiscales dijeron que se conformarían con un máximo de seis meses.

Jones, de 32 años, mostró su arrepentimiento en octubre pasado después de declararse culpable de mentir a los agentes federales que investigaron el escándalo de dopaje de los laboratorios Balco de California.

La corredora igualmente trató de ocultar evidencias de su participación en un esquema de fraude bancario planeado por su ex pareja, el velocista Tim Montgomery, también sancionado por dopaje.

Poco después de declararse culpable, Jones anunció su retiro de las pistas y tuvo que devolver las cinco medallas --tres de ellas de oro- ganadas en Sydney-2000.

Durante años Jones estuvo negando las acusaciones de dopaje que le persiguieron, y llegó hasta demandar a Victor Conte, patrón de Balco, que dijo haber visto cómo la atleta se inyectaba los productos dopantes que él le suministraba.

Montgomery, con quien Jones tiene un hijo nacido en 2003, fue despojado de su récord mundial de los 100 metros y sancionado de por vida por su participación en el escándalo Balco.

En noviembre de 2003 Marion Jones negó a los investigadores federales a cargo del caso Balco que ella hubiera usado el principal producto de ese laboratorio conocido como "la crema" y que resultó ser un esteroide sintético.

En los interrogatorios durante el juicio en Nueva York, la corredora reconoció haber usado la sustancia conocida como THG desde septiembre de 2000 hasta julio de 2001.

Reconocida como una de las grandes atletas del mundo, Jones ganó millones de dólares en contratos publicitarios y apareció en las portadas de importantes publicaciones como Sports Illustrated, Time y Vogue.

Algunos expertos consideran que la velocista, que dominó el campo de los 100 y 200 metros, era tan capaz que podría haber conquistado las mismas medallas sin doparse, pero eso es ahora imposible de demostrar.