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El País

Tiene estampa de gigante y apellido de tenista desbocado, sin límites ni techo: Juan Martín del Potro ha ganado por 4-6, 6-3, 6-2 y 6-1 su partido de cuartos de final del Abierto de Estados Unidos contra el croata Marin Cilic. Entre el viento y el frío, con la grada desangelada y el público envuelto en sudaderas (ya se ha acabo el verano neoyorquino), el tenista argentino, número seis del mundo, ha impuesto su labor de desgaste a la pegada del croata. El cruce ya está decidido. Si Rafael Nadal gana al chileno Fernando ‘Mano de Piedra’ González en el partido reprogramada para hoy de cuartos que este jueves ha tenido que ser suspendido por la lluvia, Del Potro le estará esperando en semifinales.

El mallorquín ya sabe lo que eso significa, si la lluvia no impide terminar su partido contra Fernando González, interrumpido con 7-6 y 2-2 a su favor: Del Potro es un sacador con instinto asesino, que guarda los aces para los tanteos más comprometidos. Para cada punto de rotura tiene un saque directo. Para cada 30-30, un servicio que deja temblando la pista y las raquetas. Juega a palos Del Potro, semifinalista en Roland Garros, proyecto de gran tenista y veinteañero de peligroso presente que desde el lunes, como mínimo, será el número cinco del mundo. Nadal, cuyos dolores abdominales ponen entre interrogantes su participación para la semifinal de la Copa Davis que enfrentará a España contra Israel entre el 18 y el 20 de septiembre, ya.