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Luis Nieto / As Deportes
Se impuso el Madrid 3-0 al Español con un soberbio partido del brasileño Kaká, que dio dos goles y fue el jefe del partido. Cristiano empezó en el banquillo, junto a Raúl y Lass, pero cerró la cuenta. Antes habían marcado Granero y Guti.

La victoria del Madrid se preparó en Rosario, Argentina, donde Kaká vio aquella tarjeta con Brasil que le devolvió a España antes de tiempo, feliz, relajado y con margen de descanso suficiente. Porque el Madrid se ahorró a Cristiano, Raúl y Lass sin pagar por ello, gracias a la descomunal actuación del brasileño, un jugador bueno para sí mismo (ahí están sus galardones individuales), para el público y para el equipo, al que mejora en todo. El Espanyol, en una noche emocionante, de homenaje a Jarque y de estreno del estadio, sucumbió ante él sin depreciar su imagen. Sigue a cero, pero no debe deprimirse. Sólo hay un Kaká en esta Liga.

En tanto, Ibrahimovic y Messi, quien salió del banco para rematar el juego, anotaron los dos goles que dieron la victoria al Barcelona 2-0 sobre el Getafe, equipo cuyos atacantes, estrellaron dos disparos en los palos en la primera mitad, y mereció más.

El gol de Ibrahimovic dejó muy tocado al Getafe. El conjunto madrileño parecía otro tras el tanto recibido. Su bajada de ritmo en el juego y la falta de presión posibilitaron la primera y única conexión Ibra - Messi del partido, pero con una bastó. El sueco centró desde la izquierda y el argentino mató el partido con un perfecto remate de cabeza ante el que nada pudo hacer su compatriota Ustari.

El Barcelona suma seis puntos de seis posibles, con una media de dos goles y medio por partido y con su portería a cero. Inmejorable pues el comienzo de la defensa del título de Liga por parte del conjunto blaugrana. El Getafe, que perdió a pesar de realizar un partido muy correcto, abandona el primer puesto de la clasificación.

El virus FIFA acabará por erradicarse con un tratamiento preventivo. Lo probó Guardiola en Getafe, le siguió Pellegrini en Cornellá. Cuando se presta un futbolista a su selección, se presupone que vendrá fatigado, distraído, nocivamente responsabilizado y, según le haya ido, hasta deprimido. Y los técnicos han llegado a la conclusión que es mejor no ponerle que arrepentirse. El virus ha quedado oficiosamente relevado por el miedo al virus. Así, el Madrid partió sin Cristiano Ronaldo y Lass, envueltos en juegos de patriotas las dos semanas precedentes, y sin Raúl, aunque aquí el ahorro energético vaya por otro lado. Dejó pues, Pellegrini, gran parte de su capacidad de intimidación para el final. Y el Madrid quedó irremediablemente en manos de Kaká.