•  |
  •  |
  • END

dplay@ibw.com.ni
La superioridad del Bóer en esta cuarta liga ha sido aplastante.

El equipo indio funcionó como las tropas de Alejandro, no dejando títere con cabeza. Entre las cenizas con sus huesos convertidos en astillas quedaron el sublíder San Fernando, a 11.5 juegos, una distancia tolerable para el último lugar en un torneo de sólo 54 juegos; el Chinandega sin aliento, sumergido a 16.5 en el tercer lugar; y el León, amordazado, totalmente fuera de foco, a 22 juegos.

La fuga de los Indios con el botín atado a la silla del caballo ha sido tan sorprendente como espectacular. De acuerdo con los cálculos previos, la pelea por los boletos que garantizan la presencia en la Final, sería electrizante e impredecible. Fue una falsa expectativa.

El total de 39 victorias y sólo 14 reveses le permitió al Bóer mostrar un porcentaje de .736 que provoca asombro, por graficar un dominio abrumador.

San Fernando contó con el valioso aporte del mejor tirador de la Liga, el derecho Diego Sandino, con balance perfecto de 10-0; con el campeón de bateo Ofilio Castro, que elevó sus cifras hasta .351 puntos; con el poder de Jimmy Hurts y de Marcos Sánchez, bateadores de seis jonrones; con el aporte de Carlos Morla, Danilo Sotelo, Renato Morales y Darío Delgado.

“Somos un gran equipo, muy valiente, capaz y podemos ganar la serie. El martes, ellos y nosotros estaremos en el kilómetro cero. Voy a utilizar una rotación de tres brazos con Morla en el primer juego, seguido de Diego Sandino y Willy Lebrón, y tengo bateo mete-miedo. Sería bueno que el Bóer ponga su barba en remojo”, advierte el timonel Omar Cisneros.

El Bóer no dejó margen para la menor discusión en cada una de sus series. 13-5 al San Fernando, 14-3 al León y 12-6 al Chinandega. Consecuentemente es el favorito en todas las bolas de vidrio, pero cuántas veces hemos visto derrumbarse los vaticinios en una serie corta. Desde que aquellos Dodgers cojeando y sangrando derrotaron a los todopoderosos de Oakland en 1988, no se puede considerar nada seguro.

Líderes en jonrones, con 30, empujadas, con 236, anotadas, con 270, y slugging, triples y robos, los Indios sólo son superados ofensivamente en hits conectados (513-490) y en dobles (79-71).

En pitcheo, el Bóer terminó adelante en juegos ganados, efectividad (2.82 por 3.96) y ponches (291 por 244), con Juan Figueroa, Brian Rodaway, Rafael García y Wilber Bucardo como brazos de mayor rendimiento.

¿Qué es cierto alrededor de estas cifras cuando llega la Final? Eso es lo que vamos a averiguar a partir de mañana.