Edgard Tijerino
  •  |
  •  |
  • END

El Clásico es engañoso porque se realiza en un momento inoportuno. Muchos peloteros, cuyos nombres brillan en las marquesinas de Hollywood y Times Square, apenas comienzan a entrar en calor y se ven desbordados por las exigencias. ¿Recuerdan lo que dijo de Derek Jeter? Que sus señales de haber entrado en declive eran inequívocas. ¡Eso fue un disparate! En el primer Clásico, Johan Santana fue bateado consistentemente.

Si el Clásico se programara a la altura del Juego de Estrellas, ¡wow!, veríamos a los súper-peloteros echando humo, pero eso nunca ocurrirá, en cambio, en los últimos mundiales de la Federación Internacional, Estados Unidos ha enviado una tropa integrada por peloteros hambrientos de notoriedad, que se mueven en los niveles Triple y Doble A, y han conseguido imponerse.

Hace dos años, Cuba fue derrotada por Estados Unidos 6-3 en la batalla por la medalla de oro, y ayer, fajándose con esa bravura que siempre los ha identificado, los antillanos, víctima de dos doble plays, creciendo amenazadoramente con una ofensiva de tres carreras en el inicio del séptimo, activada por el jonrón de Michel Enríquez con bases limpias, volvieron a caer ante los norteamericanos 5-3, en lo que fue su segunda derrota del evento.

A simple vista, siempre se ha creído que el nivel de competencia de una Selección cubana, anda ligeramente por encima de Triple A, sin llegar a ser comparable con el de Grandes Ligas, excepto en los casos de equipos menores, aunque como los Nacionales anoche, son capaces de agredir a Vicente Padilla, Cliff Lee o cualquier otro.

Cuba podría derrotar a Estados Unidos en un nuevo enfrentamiento, pero aún así, no tendría chance en un Clásico jugado en el momento más apropiado para garantizar el show de los mejores peloteros, habiendo alcanzado su plenitud de forma. Recuerdo haber escrito en el 2006 desde San Juan, después de haber presenciado dos rondas de la primera edición, que el único equipo verdaderamente en forma y bien afilado, era el cubano, que sobrevivió frente a Panamá y cayó ante Puerto Rico en la primera fase, ajustando cuentas en la revancha. Ayer, con una carrera en el propio primer inning, y tres en el tercero decretando la brusca salida del abridor antillano Maikel Folch, Estados Unidos tomó ventaja de 4 por 0, mientras Lucas Harrell, reemplazo en el segundo inning del abridor zurdo Trevor Reckling, afectado por un problema muscular, alargaba a cinco los scones cubanos, y B. J. Rosenberg, dibujó otro rápidamente en el sexto, antes de ser bombardeado en la siguiente entrada, cuando Cuba anotó tres veces, estrechando peligrosamente la pizarra.

En otros tiempos, ese 4-3 adverso, con el bateo cubano erosionando el pitcheo de Estados Unidos, erizaba pelos, pero los prospectos norteamericanos fabricaron su quinta carrera, y con pitcheo de Cedrick Bowers y Ehren Wasserman, congelaron las pretensiones de los antillanos en el cierre, asegurando la victoria 5-3, y extendiendo a doce su racha de triunfos en el torneo después de abrir perdiendo con Venezuela 13-9, en un duelo de metralla.


dplay@ibw.com.ni