Edgard Tijerino
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En la rotación de los Dodgers, Vicente Padilla no brilla como una aurora de medianoche -–tomando prestada la fértil y admirable imaginación de Carlos Mejía Godoy--, pero después de verlo ponchar a 10 adversarios en cinco entradas, con la frialdad y precisión de un pistolero infalible e implacable, se ha convertido en una pieza de gran significado para el futuro inmediato de los Dodgers, y ahora Joe Torre, rascando su cabeza, tendrá que saber manejar en el tablero de sus dificultades monticulares, durante la complicada serie con los Cardenales de San Luis que se inicia mañana.

¿Por qué hablamos de dificultades en el pitcheo abridor? Porque una rotación que no tiene un brazo con más de 12 triunfos, y cuyo segundo abridor, Clayton Kershaw, presenta balance de 8-8, aun sin obviar su estupenda efectividad de 2.79 en 30 inicios, se ve en desventaja respecto a tiradores que fueron capaces de ganar 17, 19 y 15 juegos, dos de ellos considerados aspirantes al Cy Young, tal es el caso de Chris Carpenter (17-4 y 2.24) y Adam Wainwright (19-8 y 2.63).

Tenemos que olvidarnos del japonés Hiroki Kuroda en esta primera serie, y quizá por toda la postemporada, en tanto se mantiene gimiendo la preocupación por la escopeta del agrietado Chad Billingsley (12-11 y 4.03 en 32 inicios), lo cual beneficia a Padilla, abriendo el abanico de sus posibilidades y empujándolo a lo que sería “su más importante apertura”, según lo manifestó, genuinamente entusiasmado, en The Angeles Times.

Con el zurdo Randy Wolf (11-7 y 3.23) enfrentando a Carpenter en el primer juego, y Kershaw, de impresionante actuación el sábado asegurando el banderín del oeste en medio de un peligro de derrumbe, cruzando disparos con Wainwright en la segunda batalla, Torre tiene que decidirse por Padilla para el tercero o cuarto juego, mientras espera el diagnóstico sobre Billingsley y posiblemente descarte a Jon Garland, vencido dos veces por los Cardenales este año.

Pese a dos trabajos inciertos, Padilla no ha perdido como pitcher de los Dodgers, logrando cuatro triunfos en siete aperturas desde su aterrizaje en Los Ángeles el 27 de agosto, con el agregado de un sólido relevo de dos entradas frente a los Padres. Así que, entre un Billingsley convertido en signo de interrogación, un Garland no confiable para retar al bateo de San Luis, y este Padilla resplandeciente, ofreciendo siete innings consistentes cerrando la temporada, con sólo una carrera en contra y 12 ponches, Torre no tiene que golpear la pared con su cabeza para tomar una decisión.

Con sus piernas arqueadas, la pistola todavía humeante en su cartuchera, listo para desenfundar como lo harían Johnny Ringo, Doc Holliday o Jesse James en el viejo, polvoriento y ruidoso oeste, en los tiempos en que la vida no valía nada, Vicente Padilla está listo para saltar a la trinchera y buscar cómo someter a los temidos Cardenales encabezados por el fiero Pujols, ya sea en el tercero o cuarto duelo de este primer playoff.

Carlos Mejía diría: ¡Ojalá pueda brillar como una aurora de media noche!

dplay@ibw.com.ni