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Nueve de 10 gerentes generales de las Grandes Ligas estarían de acuerdo en que construir un bullpen es una de las tareas más demandantes del puesto. Todas las variables y potenciales problemas hacen difícil predecir qué pasará de un año al otro.

Incluso ante ese estándar, los Filis de 2009 han roto una nueva barrera.

Brad Lidge ha desperdiciado 11 rescates, la mayor cantidad este año en las mayores.

Durante la memorable campaña en la última postemporada, los relevistas de Filadelfia fueron un monumento a la estabilidad. El relevo registró un récord de 3-0 con una efectividad de 1.79 mientras los Filis dispensaban a Milwaukee, Los Ángeles y Tampa Bay camino al título. Y el momento más recordado es el del taponero Brad Lidge ponchando a Eric Hinske y cayendo de rodillas mientras el catcher Carlos Ruiz corría a abrazarlo.

Lo que pueden hacer un elevado WHIP, siete visitas a la lista de lesionados y algunos golpes a la confianza. De un octubre a otro, el relevo de los Filis ha pasado de ser una de las fortalezas del equipo a un quebradizo talón de Aquiles. La novena entrada, antes una señal para que los fanáticos agitaran sus toallas y gritasen, ahora genera una sensación mortuoria. Y Lidge pasó de ser RoboCop a Paul Blart, Mall Cop.

Entonces reconocimos al elefante en la habitación de inmediato: ¿Tiene este grupo lo que se necesita para convertirse en el primer equipo que defiende el título en las Grandes Ligas desde que los Yankees ganaron tres anillos entre 1998 y 2000?

No esperaban que los Filis dijeran no, ¿no?

Aunque el gerente general Ruben Amaro Jr. reconoce que “los números no mienten”, espera que Lidge pueda recuperar su “mojo” y que el resto del relevo se alinee detrás de él para que los Filis puedan llegar lejos en octubre.

“Estoy eligiendo ver el vaso medio lleno porque he visto a estos muchachos lograrlo”, dijo Amaro. “Los he visto tener éxito. Uno espera que levanten su nivel en el momento necesario y que hagan lo que han hecho en el pasado”.

Todo comienza con Lidge, cuyas fallas son tan pronunciadas porque había alcanzado un pico muy alto. En 2008, convirtió 41 salvamentos consecutivos y siete más en postemporada, terminando cuarto en la votación para el premio Cy Young de la Liga Nacional y octavo en la del JMV. Este año, acumula una marca de 0-8 con efectividad de 7.21 y la marca más alta de la liga con 11 salvamentos desperdiciados. Los bateadores están registrando un OPS de .907 contra él.

Lidge fue lo mejor de Filadelfia. Y así como así, ahora es un fiasco.

Cuando un taponero pasa de recibir la llave de la ciudad a ser merecedor del premio Cy Yuk de la Nacional (otorgado por Jayson Stark), uno se da cuenta que ha sido una temporada dura.

Las teorías abundan. Lidge visitó la lista de lesionados con un esguince en la rodilla derecha en junio, pero eso aparentemente no ha afectado su rendimiento últimamente. Lidge y los Filis han estudiado video y descontando la posibilidad de que esté revelando sus lanzamientos.

Y obviamente, cada mala racha de Lidge genera referencias al increible jornón de Albert Pujols en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional en 2005. Ese es el día más odiado por Lidge.