•  |
  •  |
  • END

La mejor serie postemporada de Alex Rodríguez ha sido la de 2000, disputando el banderín de la Liga Americana, y precisamente contra los Yanquis. Sobresaliendo entre los finalmente frustrados Marineros de Seattle, Alex registró en aquella serie que se extendió a seis juegos, 409 puntos con dos jonrones, dos dobles y cinco remolques.

Inyectado de juventud, cabalgando sobre sus exuberantes habilidades, mostrando su acelerado desarrollo, Rodríguez se proyectaba en esos momentos hacia la grandiosidad con una brillantez cegadora.

¿Cuál es el mal recuerdo que prevalece en estos momentos? Que el pelotero mejor pagado del béisbol ha sido inutilizado en las tres últimas series correspondientes a los primeros playoffs, con promedios de 133, 071 y 267 puntos, fallando en los momentos cumbres, cuando con un batazo hubiera podido hacer girar el mundo al revés.

Después de haber sobrevivido exitosamente a su más presionante temporada, perseguido por el “marcaje” de los esteroides, saliendo de una cirugía en la cadera, aguijoneado por el periodismo y perdiendo más de un mes de actividad, Alex reapareció jonroneando en el nuevo Yanqui Stadium, se convirtió en un factor incidente de gran significado y logró alargar a 12 su racha de temporadas con 30 o más vuela cerca y 100 o más remolques, con un cierre espectacular, disparando par de cuadrangulares y empujando siete carreras en el mismo inning, antes de la caída del telón.

Los Yanquis tienen al explosivo Mark Teixeira y al incontrolable Derek Jeter, aspirantes al Más Valioso, como figuras cumbres de una ofensiva que cuenta con el bateador de 320 puntos Robinson Cano, y reúne a siete bateadores con más de 20 jonrones, pero que necesita del aporte de su cuarto leño.

Así que, en las puertas de la serie con los Gemelos que se inicia hoy, la pregunta es: ¿podrá tronar Alex quebrando el maleficio que lo ha estrangulado en los primeros playoffs?