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El punch yanqui, permanentemente impactante desde la época de Babe Ruth y Lou Gehrig, fue decisivo en el primer triunfo de postemporada de los “Bombarderos” generación de 2009, en su nueva casa, calificada como un paraíso para los vuelacercas.

Derek Jeter y el japonés Hideki Matsui dispararon jonrones de dos carreras, Alex Rodríguez –-enviando una señal alentadora-- impulsó dos más con par de cohetes, y los revitalizados Yanquis, con un buen pitcheo del zurdo ganador de 19 juegos, C. C. Sabathia, y el apoyo de cuatro relevistas, se impusieron 7x2 a los Gemelos de Minnesota.

Forzados por el desgaste sufrido para poder tumbar a los Tigres en el centro de la Liga Americana, los Gemelos utilizaron al novato zurdo de 26 años, Brian Duensing, quien entró a la rotación el 22 de agosto después de 15 apariciones, logrando cinco triunfos seguidos antes de perder frente a los rugidores el 29 de septiembre.

Sin necesidad de utilizar un telescopio, Galileo hubiera visto a C. C. Sabathia lo suficientemente grande al ser comparado con Duensing, pero durante un rato, el joven zurdo respondió al reto, antes de ver su brazo saltar hecho añicos en el quinto, cuando los Yanquis le quitaron suspenso al futuro del juego que comenzaron perdiendo 2x0.

Jeter, bateador de 18 jonrones en la temporada, empató el juego 2x2 en el cierre del tercero, hit de Swisher en el cuarto adelantó a los Yanquis 3x2 en el cuarto, y el jonrón de Matsui después de hit impulsador de Alex amplió 6x2 la diferencia, ya irreversible cuando Rodríguez agregó otra carrera en el séptimo sellando la pizarra 7x2.

Phil Hughes, Phil Coke, Joba Chamberlain y Mariano Rivera terminaron de enjaular a los cansados Gemelos que batallaron 12 entradas con los Tigres la noche anterior, tratando de dormir en el vuelo a Nueva York durante la madrugada.

Estos Yanquis “modelo 2009” descargaron 244 jonrones, con siete de sus cañoneros registrando ruidosamente 20 o más, y Jeter a la orilla. En 1927, aquellos Yanquis matadores, conectaron 158 con Babe Ruth estableciendo el récord de 60, y Gehrig apuntándose 47. El tercero en la lista fue Tony Lazzeri, reducido a 18.

A lo largo de seis episodios y dos tercios, Sabathia, quien realizó 113 lanzamientos, distribuyó ocho imparables permitiendo dos carreras, una por pasbol, ponchó a ocho y no cedió base. La combinación de sus recursos fue clave. Alternó sus bolas rápidas con quiebres y cambios, tratando de no ir hacia la zona alta, y le dio resultado. Si es necesario un quinto y decisivo juego, volverá a la trinchera el miércoles 14.

Fue una victoria tranquila para la tropa de Joe Girardi en un partido sin intriga, como navegar a bordo de una góndola en Venecia. Hoy los Gemelos buscarán cómo reabastecerse de combustible y estar listos para la segunda batalla mañana, siempre en Nueva York, a las 4:07 de la tarde hora nica.


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