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Frente al televisor, con sus ojos agrandándose, inning tras inning, crispando sus puños después de cada out, levantándose a ratos de la butaca cobijado por la emoción, tan enfocado como cuando enfrentaba a Randy Johnson, Róger Clemens o Tom Glavine, el ahora ex big-leaguer Denis Martínez, no se perdía ningún movimiento, ni gesto de Vicente Padilla, realizando esa faena monticular próxima a la perfección geométrica, mezclando sus poderosas rectas con ciertas curvas, y algunos cambios, manejando hábil y certeramente las esquinas, y variando las alturas. “Lo vi magistral. Casi sin fallas. Su recta estuvo mortífera y su pitcheo atrevido, como debe hacerse. Fue un deleite para mí. Lo felicito y ojalá siga así. Si lo hizo tan bien es porque puede hacerlo constantemente”.

¿Qué fue lo más llamativo?

“Su control. Raramente no estuvo adelante en el conteo, y eso proporciona una ventaja significativa. No vas a tomar riesgos ni regalar pitcheos con el balance de bolas y strikes a tu favor. Sus primeros lanzamientos, usualmente bajos y potentes, zumbaron dentro de la zona de strike. Su sinker fue destructivo”.

¿Qué te pareció el scone del primer inning?

“Tener las bases llenas, es un reto de gran exigencia para cualquier pitcher por mucha experiencia acumulada que tenga. Vicente trabajó a Ludwick y Pujols que le conectaron hits, con pitcheos afuera, pero supo sujetar a Holliday en lo que fue el out clave, previo a su única base por bolas, otorgada a Rasmus. Luego, con sólo dos lanzamientos, dominó a Yadier Molina, forzando ese roletazo al short. Ese cero fue significativo, y después, con su pitcheo adentro, comenzó a crecer manejando con autoridad la parte baja del line-up en el segundo. A partir de ese momento, no les dio el menor chance a los Cardenales”.

-Hemos visto un Padilla diferente con los Dodgers.

“Asunto de actitud y quizás un cambio de ambiente que necesitaba. Ha encontrado familiaridad en los Dodgers y eso le ha permitido fortalecer su confianza. Puede que se encuentre en un punto de convergencia de la madurez con el desarrollo de sus facultades y la mejor adaptación a diferentes situaciones.

Claro que estamos viendo un Padilla diferente. Muchos pasamos por esa transformación, y él está en la edad apropiada”.

¿Será el momento de esperar lo mejor de Padilla?

“Entre los 28 y los 35, un pitcher evoluciona mientras alcanza su mejor forma y es más efectivo, apoyándose en los mayores conocimientos. Después, la experiencia y lo que tengás de consistencia física cultivada, te llevan al alargue de tu carrera”.

-Así que tiene que ser un buen negocio firmarlo.

“Por supuesto, y los Dodgers deberían estar muy interesados. Ese material que tiene Padilla no es abundante, y hay que saber apreciar y valorar la incidencia que ha mostrado. Fue un error que los Rangers lo soltaran, y los Dodgers cometerían otro error si no buscan cómo retenerlo”.

¿Ves tirar a Padilla y quisieras estar allí?

“No hay manera de evitar sentir eso. Pasé una vida en el montículo”.


dplay@ibw.com.ni