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Pueden creerlo. Los Medias Rojas perdieron 7-6 un juego que ganaban 5 por 2, entrando al octavo inning, y 6 por 4 en las puertas del noveno, colocándose a un out de la victoria con las bases limpias y Jonathan Papelbon en la trinchera, mientras frente al plato, Eric Aybard parecía frito con dos strikes sin bolas.

Gran parte del público, que consideró tener la victoria revitalizante en el bolsillo con el “Rey León” rematando a Los Ángeles, estaba tratando de asaltar las ventanillas de boletos para el cuarto juego, cuando una exclamación de frustración, informaba el hit de Aybar al center.

¿Quién iba a pensar que el sistema nervioso de Papelbon comenzaría a deshilacharse? Boleto a Chone Figgins, envió al cajón de bateo al productivo Bobby Abreu. Después de una bola, conectó tres faules sobre lanzamientos humeantes de Papelbon, y posteriormente, disparó un lejísimo doblete contra la pared del “Monstruo verde”, impulsando a Aybar y estrechando la pizarra 6-5.

¡Qué difícil estaba resultando ese último out! Ahora se trataba de pitchearle a Torii Hunter, o llenar las bases para Vladimir Guerrero. El manager Francona no piensa como Earl Weaver. Ordenó bolear a Hunter y pitchearle strikes a Guerrero. Sobre el primer lanzamiento, el dominicano conectó hit al centro, haciendo girar la pizarra 7-6 a favor de Los Angeles.

La multitud se sumergió en un silencio gimiente. En el cierre del noveno Brian Fuentes, no cedió un centímetro dominando a Lowrie, Ellsbury y Pedroia, terminando de estrangular a Boston, sacándolo de la postemporada. En ese momento, nadie recordaba el jonrón de dos carreras de J. D. Drew en el cuarto, ni del hit productor de Mike Lowell en el octavo, ampliando a 6-4 la ventaja de los Medias Rojas, pacientemente reducida por los de Anaheim.

Atravesando por un año en el que parecieron retornar los maleficios, los Medias Rojas terminaron siendo barridos por los Ángeles, saliendo del paraíso de la postemporada.