Edgard Tijerino
  •  |
  •  |
  • END

Frente a la superioridad incuestionable de estos Yanquis que tienen múltiples formas de ganar con diferentes figuras cumbres, los Gemelos dieron la impresión de ser como esos boxeadores que se fajan con bravura, que presionan siempre, que caen y se levantan sin importarle las heridas, pero pierden.

Así que, aún siendo barridos, no se puede evitar sentir cierta simpatía por ellos. Los vimos en la recta final de la temporada, “robarse” el banderín del sector central de la Liga Americana, tirándole la puerta en las narices a los Tigres, y acabamos de presenciar cómo le pelearon a los Yanquis cada juego, sin poder ganarles ni uno, igual que en la campaña.

Colocando a un lado el llamativo e insospechado duelo de pitcheo entre el inspirado Carl Pavano y el enfocado Andy Pettite, llevando el partido 0-0 hasta el sexto inning, los Yanquis borraron una desventaja de 1-0 para imponerse 4-1, apoyándose en jonrones solitarios de Alex Rodríguez y Jorge Posada en el séptimo, que voltearon rápida y bruscamente la pizarra, un agregado de dos carreras en el inicio del noveno frente a un bullpen flaqueante, y el remate de ese verdugo incansable que es el panameño Mariano Rivera.

Nada qué discutir. Los Yanquis contaron con mejor pitcheo abridor, un relevo experimentado y solvente, y un cañoneo más ruidoso y efectivo, sin obviar la importancia de su defensa, tan funcional simplificando. Anoche, cuando falló Cano sobre un batazo de Kubel, apareció Swisher y sacó un gran out en segunda desde la zona corta del jardín derecho, impidiendo la amenaza de dos a bordo sin out; y luego, en el octavo, con el marcador 2-1 y el Metrodome convertido en una olla de presión, Jeter consigue otro out de 24 kilates, sacando a Nick Punto en tercera, reteniendo la pelota de difícil trayectoria bateada por Span, concentrándose en cortarle las alas al corredor si se precipitaba hacia el plato, confiando en un tiro a primera del short yanqui, como efectivamente ocurrió.

Los Gemelos, que fueron más allá de sus posibilidades, carecieron de un adecuado bateo en el clutch, en tanto los Yanquis, que disponen de tantos factores ofensivos para desequilibrar, trabajaron con la paciencia del noqueador, a la espera de que el rival abra su guardia, para realizar apropiadas combinaciones de golpes.

Tres triunfos con pocos sobresaltos, aprovechando que Alex Rodríguez está haciéndose sentir, a diferencia de sus últimas postemporadas, han empujado a los Yanquis a la serie por el boleto al Clásico del 2009, pero ahora tendrán que enfrentarse con un temible enemigo, los Ángeles de Anaheim, que disponen de suficiente punch, cuentan con gran velocidad y presentan un consistente pitcheo abridor, lo que obligará a los Yanquis a permanecer con sus barbas en remojo.

En nueve duelos, los Ángeles ganaron cinco perdiendo cuatro, barriendo a los Yanquis en una serie de tres en Anaheim antes del Juego de Estrellas. El zurdo C. C. Sabathia, quien abrirá el primer juego por los Yanquis, perdió dos veces sin ganar. Es sólo un detalle, pero tiene significado.


dplay@ibw.com.ni