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Para el agrado de los Dodgers, el nicaragüense Vicente Padilla dio la cara el sábado. “Estuvo increíble esta noche. Fue fabuloso”, dijo el receptor de los Dodgers, Russell Martin. “Tuvo gran dominio de su recta de ambos lados del plato”.

“Creo que nos dio más de lo que le pedimos que hiciera”, dijo el jardinero de los Dodgers, Andre Ethier, quien conectó un cuadrangular para apoyar a Padilla. “Sólo le pedimos que saliera, que tuviera una buena apertura y que nos diera la oportunidad de ganar. Definitivamente lo logró y nos dio la oportunidad de llegar al bullpen”.

En su primera apertura de postemporada, el enigmático lanzador permitió sólo cuatro imparables y blanqueó a los Cardenales en siete entradas de labor para conducir a los Dodgers a una victoria por 5-1 contra San Luis, y completar la barrida en la Serie Divisional de la Liga Nacional.

“Este ha sido el juego más importante de mi vida”, dijo Padilla. “Estoy emocionado. Esto es emocionante. Lograr esto aquí con esta organización es algo especial. Esto es lo mejor que me ha pasado. Llegar a los play offs y ganar el tercer juego era algo que nunca esperé”.

“Ha lanzado muy bien desde que lo adquirimos”, dijo el gerente general de los Dodgers, Ned Colletti. “Ha sido increíble en el clubhouse y sólido en la lomita. Estuvo espectacular esta noche”.

El derecho retiró al intermedista de los Cardenales, Skip Schumaker, para el primer out de la primera entrada, pero luego le permitió sencillos consecutivos a Ryan Ludwick y al dominicano Albert Pujols. El siguiente bateador, Matt Holliday, bateó un rodado a la lomita para el segundo out.

Parecía que Padilla estaba teniendo dificultades colocando su recta y el boleto que le otorgó a Colby Rasmus para llenar las bases empeoró la situación, ya que tuvo que enfrentarse al boricua Yadier Molina.

Afortunadamente para Padilla, Molina hizo en tercer out con un rodado, lo cual permitió que los Dodgers salieran ilesos de la maraña. “Estaba un poco nervioso en la primera entrada”, dijo Padilla.

“Lo tuve que superar”. Padilla hizo el ajuste rápidamente.

Aunque hizo 21 lanzamientos en el primer episodio, sólo necesitó 76 más para el resto del partido. Los nervios desaparecieron a partir de la segunda entrada y Padilla retiró a los próximos siete bateadores de los Cardenales en fila, usando mayormente su recta y su sinker.

En el clubhouse después de la victoria, Padilla celebró con sus compañeros y se bañó en champán. El manager de los Dodgers, Joe Torre, abrazó al abridor y momentos después, el gerente general de Los Angeles, Ned Colletti, le dio la mano a Padilla y también lo abrazó.

“Lo más importante que ha sucedido aquí es que me han acogido como en familia”, dijo Padilla.

“El hecho de que una familia se deshaga de ti no significa que no puedas unirte a otra familia. Esto me ha hecho fuerte mentalmente y se lo demostré a todos aquellos que dijeron que yo no sabía jugar en equipo”.