Edgard Tijerino
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En un partido con toques de surrealismo en su tramo final, con los Filis súbitamente hundidos después de haber estado en ventaja, y luego, emergiendo bruscamente para arrebatarle el botín a los Rockies, derrotándolos 5x4, en medio de algunas incongruencias, corazonadas e inseguridades, con la constante presencia de lo inesperado, se despejó la última incógnita del primer “round” de los playoffs.

Serán los Filis, brillantes ganadores del Clásico en 2008, quienes se enfrentarán a los crecidos Dodgers, disputando el banderín de la Liga Nacional, mientras Yanquis y ángeles, se fajan con los cuchillos entre sus dientes, sacándose chispas en batallas impredecibles, buscando el cetro de la Liga Americana.

¿Quién dice que con dos outs la presión te estrangula? En esta postemporada ha sido al revés. Con dos outs se han producido grandes desbordes. Anoche, en el octavo inning, con dos outs –-que debieron ser tres sin el error de Rollins-- y los Filis adelante 2x1, los Rockies se volcaron sobre Ryan Madson, relevista de Cliff Lee, y realizaron un operativo de tres carreras. Así que los Filis, sumergidos perdiendo 4x2, fueron a batear en el noveno contra Houston Street, y con dos outs consiguieron emerger con los batazos productores de tres carreras disparados por Ryan Howard y Jason Werth, para imponerse finalmente 5x4, al ser sujetados los Rockies por Scott Eyre y Brad Lidge en el cierre.

Durante siete entradas el pitcheo se adueñó del escenario “embotellando” a los artilleros. A esa altura, con el juego comenzando a peinar canas, el formidable zurdo Cliff Lee, aprovechando jonrones de Shane Victorino y Jason Werth en los innings primero y sexto, estaba en ventaja de 2x1, sobre el violento, valiente y eficaz dominicano Ubaldo Jiménez, quien es capaz de aproximarse a las 100 millas con sus disparos sin importarle el desgaste. Era un interesante y atractivo duelo entre el poder y la destreza.

Fue el error de Rollins, perdiendo una pelota fácil para un out en segunda, la llave para que los Rockies se metieran por la puerta del patio, atravesaran la cocina y se llevaran los muebles de la sala, fabricando tres carreras que enloquecieron las tribunas, que temblaban de frío.

Inesperadamente, los Filis, aturdidos, estaban metidos en un agujero profundo y negro, como nuestra mala suerte. ¿Qué creímos en ese momento tan dramáticamente frustrante? Que los Filis no podrían resurgir con sólo la bateada del noveno pendiente y golpeados emocionalmente. Pero como los de Esparta, estos Filis demostraron estar heridos, no muertos, y salieron repentinamente del hoyo para arrebatar el botín y triunfar.

El relevista de Colorado, Houston Street, no fue lo suficientemente grande en esta serie, y los batazos de Ryan Howard y Jason Werth lo modificaron todo a última hora, volteando la pizarra 5x4. ¿Qué era lo previsible en ese momento de agitación extrema? Nada, absolutamente nada. Pero entre Eyre y Lidge terminaron con el suspenso sepultando a los Rockies.


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