•  |
  •  |
  • END

Las encuestas del negocio de apuestas de Estados Unidos, hechas antes del inicio de playoffs, daban a Yanquis y Cardenales de San Luis como potenciales finalistas en la serie mundial. De repente, los Cardenales desaparecen del escenario sufriendo una barrida que se convierte en el resultado más sorpresivo de la temporada, y así será por un buen tiempo, a menos que sea superado por otra serie.

Los Dodgers, que no despertaban confianza por la forma que terminaron (y con un Manny Ramírez apagado, sin jonrones), sacaron de abajo, de donde no había, y ganaron tres en línea. Cosas para recordar: el hit de Ronnie Belliard, que empató el juego del viernes por la noche en el noveno inning, creando el escenario para el hit decisivo de Mark Loretta minutos después.

Y también, por qué no, los siete innings en cero lanzados por el nicaragüense Vicente Padilla el sábado, un hombre botado por Texas en el mes de agosto, y que cayó en los Dodgers como el Cristo Salvador. Los Dodgers de Joe Torre sobreanotaron a los Cardenales 13x6 carreras en los tres partidos, y en promedio .276 por .262. Albert Pujols nada pudo hacer, pegó tres hits en 10 turnos, pero nada relevante. ¿Son tan buenos los Dodgers para esta barrida, son tan malos los Cardenales? Ambos se comportaron a la par de esas calificaciones, unos siguen vivos, otros deben hacer planes para 2010.

Lo de Angelinos y Boston se veía venir, y era así porque los Medias Rojas no fueron este año ni la sombra del club de 2008. Es cierto que Boston había dominado en los tres últimos enfrentamientos de playoffs a los Angelinos (nueve victorias, una derrota), pero no hay mal que dure cien años... El pitcheo de los Angelinos pudo dominar al grueso de bateadores derechos contrarios, y pusieron a Boston a batear colectivamente un miserable .158 (de 95-15), con apenas siete carreras. Los Ángeles, de su lado, hicieron 16 carreras y seis promedio de .258 puntos.