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¡Cómo afecta la desesperación! Ahí está Argentina, previamente gran favorita en el Grupo Suramericano, cruzando los dedos, implorando al cielo, jugándose la vida hoy frente a Uruguay en Montevideo, discutiendo no solamente si abrir con Higuaín o Palermo funcionando en la punta del ataque, sino yendo más allá, hacia lo insólito, colocando bajo sospecha a Lionel Messi, el genio de la lámpara.

Argentina tiene 25 puntos, uno más que el resucitado Uruguay, vencedor de Ecuador por 2-1 saliendo ruidosamente del hoyo, y dos sobre la tropa del país manejado por el Presidente Correa, que se medirá con Chile –ya asegurado en el Mundial de Suráfrica- en Santiago.

La ecuación es la siguiente: todavía queda un puesto directo, y es el cuarto, detrás de Brasil, Paraguay y Chile, en tanto el quinto, irá a un repechaje con Honduras o Costa Rica, posibilidad claramente favorable al sobreviviente suramericano. El sexto, queda decapitado.

¿Quién iba a sospechar que en la última fecha, Argentina estaría temblando y sometiendo a escrutinio la utilidad de Messi? Pero el fútbol es tan redondo como imprevisible, como lo estamos comprobando.

Si Argentina pierde con Uruguay, y Ecuador derrota a Chile, todo habrá terminado para los gauchos. Así que la forma de espantar fantasmas, es ganando, y para eso, Argentina necesita del brillo de Messi, el olfato de Higuaín, la versatilidad y profundidad de Agüero, la solidez de Mascherano, la utilidad de Heinze, el accionar de Verón y Di María, y la opción de sacar a Palermo del banco, con el respaldo de ese arquero tan eficiente como es Romero.

Juego tras juego, mientras Argentina fue retrocediendo hasta meterse en las brasas de la incertidumbre, Messi fue siendo cuestionado. La pregunta, ¿Por qué no rinde como en el Barcelona?, ha estado revoloteando preocupantemente desde hace largo rato. Menotti da la respuesta, apuntando que Messi ha sido víctima de la confusión en que se mueve el equipo argentino, una clara alusión al “estilo Maradona”.

Y en la confusión, la magia de Lionel ha sido confiscada. El no es inmune a eso, porque su juego necesita del entendimiento que consigue en el Barcelona. No puede ser discutido, quien frente a grandes retos, siempre se ha crecido, y es necesario recordar que en aquel Brasil del 66, arrollado por Hungría y Portugal, no se salvó ni Pelé, aunque ciertamente fue brutalmente agredido.

¿Clasificará directamente Argentina?, ¿Irá a un repechaje teóricamente favorable?, ¿Será posible que sea eliminada?

No son estas horas de calma para Maradona ni para su equipo. Hay un país masticándose las uñas. El mundo del fútbol, expectante, espera que Argentina sobreviva. La Copa del Mundo necesita de ese equipo y de Messi.

dplay@ibw.com.ni