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En la euforia del momento, al manager de Los Ángeles, Mike Scioscia, le fue preguntado si ha pensado en una Serie Mundial entre los Ángeles y los Dodgers. “No nos vayamos tan lejos ahora mismo”, dijo. “Tenemos un desafío enorme en frente de nosotros. Antes de que hablemos de una serie, vamos a tener que vencer a un equipo increíble como los Yankees”.

La serie Yankees-Ángeles da un encuentro de Costa Este-Oeste al béisbol. Es un enfrentamiento intrigante, como lo seria una Serie Mundial entre los Filis y los Yankees (se enfrentaron por ultima vez en 1950) o una serie entre los Ángeles y Dodgers.

Aun así, lo que el béisbol de liga mayor necesita es una fenomenal Serie Mundial, una serie para los años. Y con todo el respeto merecido a esos dos otros encuentros potenciales, una Serie Mundial Yankees-Dodgers es la que podía regresar al juego a sus raíces en un tiempo cuando el béisbol tiene que recuperar desesperadamente una parte de la confianza, sino de la inocencia, que ha perdido en esta era del esteroide.

Habrá varios argumentos interesantes en una Serie Mundial Yankees–Dodgers, el menor no sería el regreso del managers de los Dodgers Joe Torre a Nueva York para enfrentarse al equipo del cual él lamentablemente se separó después de la temporada de 2007. Pero la atracción más grande tiene que ver con la historia y las tradiciones que los Yankees y los Dodgers representan.

Dos franquicias venerables compitiendo en una Serie Mundial que recordarían una era en el béisbol cuando las cosas parecían más simples y el juego era más puro.

Los equipos también traerían un equilibrio apropiado para el fin de la temporada de 2009. En febrero, Sport Illustrated.com informó que el tercera base de los Yankees, Alex Rodríguez, estaba entre los jugadores que reprobaron una prueba antidoping en 2003. En mayo, el jardinero de los Dodgers, Manny Ramírez, fue suspendido por 50 juegos después de que fue informado que había dado positivo de una sustancia prohibida.

Ahora Rodríguez y su compañero Mark Teixeira son tan temidos como la combinación Ramírez-Ortiz cuando estaban en Boston. Si los Yankees fueran a enfrentarse a los Dodgers en la Serie Mundial, la temporada terminaría con dos fenomenales jugadores que habían admitido su culpabilidad y seguido adelante. Podría representar una línea de demarcación, que el juego esta listo para pasar más allá de uno de los episodios más dolorosos en su historia.

Los otros nombres de las pruebas de 2003 seguramente surgirán, pero el único asunto importante a ser resuelto aún es el caso de falso testimonio del gobierno contra Barry Bonds. Y ahora, hasta Bonds parece parte de una era pasada.

El béisbol necesita una Serie Mundial para los años, una que refuerce sus raíces y, sí, su respectiva pureza. Cierto, esto es mucho pedir a una de Serie Mundial para que lleve a cabo, pero el béisbol necesita un clásico de otoño auténtico.

Necesita Yankees-Dodgers, por el bien del juego.