Edgard Tijerino
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“Será una serie salvaje”, dijo el veterano zurdo Andy Pettite, involucrado en tantas batallas erizapelos, refiriéndose a lo que pueden ofrecer Yanquis y Angelinos, con el banderín de la Liga Americana en disputa, buscando como avanzar hacia el Clásico de 2009.

Pettite podría no estar exagerando. El armamento de estos equipos es impresionante, y sus antecedentes en este 2009, convincentes. Los Yanquis, con más de 100 victorias en una recuperación espectacular después de un inicio preocupante, enfrentan al segundo equipo más ganador de la temporada, con 97, que como advertencia viene de barrer a los Medias Rojas de Boston, envolviéndolos en telarañas irrompibles.

Con balance de 15-17 al amanecer del 12 de mayo, los Yanquis parecían estar en ruta hacia otra frustración pese a las incorporaciones de Mark Teixeira, C. C. Sabathia y A. J. Burnett, cuando reapareció Alex Rodríguez, regresando de una operación en la cadera, y fue como si alguien frotara la lámpara.

No pienso que el factor Alex fue la clave, porque por encima de todo, los Yanquis fueron un gran equipo, con siete bateadores disparando 20 o más jonrones, Mark Teixeira, luciendo como un aspirante a Más Valioso superando cálculos, y Derek Jeter atravesando por otro gran año con más de 200 hits; en tanto, en pitcheo, el zurdo Sabathia supo asumir el liderazgo ganando 19 juegos, Burnett creció en momentos de exigencia, Pettite fue más útil de lo esperado y Rivera, pese a su edad, siguió siendo un bulldog como rematador.

Los Yanquis barrieron a los batalladores Gemelos con Rodríguez impactando, quebrando un largo sometimiento en postemporada, y el pitcheo de relevo apretando cuellos implacablemente. Cierto, dan la impresión de ser favoritos, pero, ¡cuidado!, ¡mucho cuidado!, harían bien en dormir con sus barbas en remojo porque estos Angelinos batean, corren, presionan, tienen profundidad en su pitcheo, y siempre han sido, para los Yanquis, fieros adversarios, tan es así, que la serie particular entre ellos quedó 5-5, con los de Nueva York sufriendo una barrida en Anaheim en el mes de julio.

Los Angelinos están en capacidad de responder trancazo con trancazo a los Yanquis. Ellos tienen en Kendry Morales, Juan Rivera, Torii Hunter y Mike Napolí, a cuatro bateadores de 20 o más jonrones, pero agreguen a Vladimir Guerrero, que disparó 15 en 100 juegos, y a Bobby Abreu, también con 15, pero un impulsador de 103 carreras. El equipo de Anaheim es más agresivo en las bases por su mayor velocidad, cuenta con una defensa consistente y una excelente rotación después del regreso de John Lackey y la adquisición de Scott Kazmir, más los ganadores de 16 juegos Jered Weaver y Joe Saunders, con el estupendo y decisivo aporte del rematador Brian Fuentes.

¡Claro que puede ser una serie salvaje! Tiene razón Andy Pettite, el veterano tirador zurdo, preseleccionado para el tercer juego. No se admiten pronósticos, excepto que la serie puede alargarse lo suficiente haciendo crecer el suspenso.

Pienso que los Angelinos van a imponerse porque tienen diferentes formas de ganar.


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