•  |
  •  |
  • END

La rivalidad entre Diriangén y Real Estelí se hace evidente en casi medio siglo de goles, polémicas y, sobre todo, espectáculo entre dos grandes equipos
Golazos, guerra, ofensa, aplausos, gritos, cantos, ovaciones, y también botellas, han estado presentes en el derby con más repercusión de la liga pinolera. Y es que la rivalidad entre Diriangén y Real Estelí tiene más de medio siglo a sus espaldas.

El primer partido entre ambos equipos se jugó el 1 de agosto de 1965. Por aquel entonces, Real Estelí todavía no era Real y la competición en cuestión no era tan fuerte como la de hoy. Diriangén acabó ganando por 7-0.

Lo que resulta indudable es que ningún encuentro entre estos equipos puede pasar inadvertido y que las polémicas han sido una constante en los últimos 20 años.

Lamentablemente, el juego queda en ocasiones eclipsado por sucesos que nada tienen que ver con lo deportivo y que empañan un acontecimiento que debería siempre disfrutarse de manera festiva.

La afición mal entendida lleva a algunas personas a realizar actos vandálicos que pueden poner en peligro a otros espectadores que simplemente quieren pasar una tarde disfrutando del deporte.

Tampoco es recomendable que los árbitros se conviertan en protagonistas. Éste es el caso de William Reyes, colegiado que pasó a la historia por pitar un penalti inexistente contra VCP, el 14 de diciembre de 2008. Ese gol le abrió las puertas a Estelí y lo sentenció Armando Collado con una anotación de antología que apartó a los chinandeganos de la final de ese año.

Por suerte, el buen fútbol acaba imponiéndose la mayoría de veces. Otoniel Olivas ha sido uno de los protagonistas en la historia de este derby, pues tanto siendo jugador como entrenador del “tren del norte” consiguió sendas manitas ante el eterno rival. Las últimas temporadas ha sido especialmente brillante para los estelianos. Con el medio campista hondureño Elmer Mejía liderando el equipo.