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En un partido que cualquiera de los dos equipos pudo ganar de “mil maneras”, con la angustia flotando sobre el lujoso estadio mientras la desesperación aguijoneaba frenéticamente los dos dogouts, un mal tiro a segunda de Macier Izturis después de una excelente atrapada, fue lo decisivo para que en el cierre del inning 13, Jerry Hairston Jr. anotara desde segunda, la carrera que aseguró el segundo triunfo Yanqui por 4-3, con los gallos madrugadores saliendo a cantar alegremente, en los balcones de la agitada zona de Times Square.

Hairston hiteando como emergente contra Erwin Santana, fue clave en el desenlace de ese maratón, prolongado por el dramático jonrón de Alex Rodríguez sacando a los Yanquis de las brasas dos episodios atrás.

Con la pizarra 2-2 en el inning once, la lluvia fabricando una “música” casi siniestra, y el frío apretando músculos y debilitando el ímpetu, Chone Figgins se quitó el amarre y la mordaza, y con su primer hit en la serie, impulsó a Gary Mathews desde segunda, colocando a los Ángeles a tres outs de la ansiada victoria equilibradora, pero en el cierre, apareció en escena Alex Rodríguez iluminado, y con un jonrón a las tribunas pequeñas del jardín derecho, arrebató la mejor posibilidad de los Angelinos, hasta ese momento, estableciendo el 3-3 que sacaba a los Yanquis de las brasas.

La agitación dijo ¡presente! desde muy temprano, con los Yanquis agrediendo rápidamente a Saunders, adelantándose 1-0 en el segundo inning, cuando con dos outs y bases limpias, Nick Swisher fue boleado, y de inmediato, Robinson Cano conectó un triple impulsador entre right-center; jonrón solitario de Derek Jeter como primer bateador del tercer inning, aumentó la ventaja 2-0, mientras, los murciélagos de la preocupación se metían en la caseta de los Ángeles.

Después de cuatro episodios de inutilidad ofensiva, los de Anaheim sacaron provecho del descontrol de A. J. Burnett en el quinto, equilibrando la pizarra 2-2. Izturis hizo sonar las trompetas con su doble abridor, y cohete de Eric Aybar con un out, remolcó la primera carrera de los Ángeles. Burnett golpeó a Figgins y con dos outs boleó a Hunter para llenar las bases. No hubo batazo productor, no fue necesario, con un wild pitch, Burnett facilitó el empate 2-2 que se mantuvo inalterable, aún con la lluvia, hasta el episodio once, cuando el hit de Figgins lo quebró.

Los Yanquis amenazaron constantemente, pero no concretaron por culpa de tres doble plays realizados por los Ángeles en innings consecutivos, y su falta de funcionamiento en el clutch frente a Saunders y los relevistas Kevin Jepsen y Darren Oliver en las entradas 9 y 10, antes del ingreso de Brian Fuentes.

La emoción estuvo girando alrededor de oportunidades malogradas de uno y otro lado, con el cuarto leño de Anaheim, el temido dominicano Vladimir Guerrero, dejando a seis corredores en las bases en las primeras siete entradas mientras tomaba tres turnos, ponchándose dos veces, una de ellas con casa llena, Figgins y Abreu desconectados, y los Yanquis también sin poder producir pese al acoso ejercido, con el furor de Mark Teixeira metido en el congelador y Rodríguez disminuido, hasta que hizo explosión contra el pitcheo zurdo de Fuentes, sacando a los Yanquis del hoyo en el fondo del inning once, cuando lluvia, frío y desvelo acorralaban a la multitud angustiada.