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Juego tenso, revestido de siniestra incertidumbre en su tramo final --como si hubiera sido diseñado por Stephen King--, estrujante y dramático, otra vez tan largo como la guerra del Peloponeso, ganado por los Ángeles 5x4 con esa estocada del imprevisto Jeff Mathis contra Alfredo Aceves, y el sprint a lo Usain Bolt de Howie Hendrick desde primera, lo que les permite salir del hoyo, evitar el caos, y meterse en la pelea, espantando los cuervos que revoloteaban sobre la multitud.

Los Yanquis, que dispararon cuatro jonrones --todos con las bases limpias-- en un alarde de poder que no produjo lo suficiente, y que estaban adelante 3-0 cuando los de Anaheim salieron a batear el cierre del quinto, necesitaban en ese inning 11 una fotocopia de Mariano Rivera para impedir el desenlace adverso, que estrecha la serie 2-1, con el “as” C. C. Sabathia enfrentando hoy a Scott Kazmir en duelo de zurdos.

El equipo de California, golpeado rápidamente por el jonrón abridor de juego conectado por Derek Jeter, y los que dispararon Alex Rodríguez y Johnny Damon, parecía haberse quitado la soga del cuello, cuando después de los jonrones de Howie Hendrick y Vladimir Guerrero que empataron el marcador, tomó ventaja en el cierre del séptimo 4x3, por triple de Hendrick, quien dio la impresión ser un enemigo multiplicándose de diferentes formas en un salón de espejos, y largo fly remolcador del emergente Izturis, pero en el inicio del octavo, Jorge Posada metió a las tribunas derechas un pitcheo de Kevin Jepsen, y los Yanquis equilibraron la pizarra 4x4, apretando nuevamente las gargantas del angustiado público.

El momento de suspenso cumbre se vivió en el décimo, con Mariano Rivera realizando un sereno y astuto toreo, que dejó a los de Anaheim con las bases llenas y sus rostros cubiertos con máscaras de frustración. Jeff Mathis, reemplazando a Mike Napoli, abrió con doble contra Phil Hughes, y Girardi trajo a Rivera, el mayor factor de seguridad que puede encontrarse en el béisbol. Un toque de Aybar provocó un mal tiro del panameño a tercera, bien asistido por Damon, evitando la anotación mortal, pero dejando hombres en las esquinas sin out. Figgins fue dominado con violento roletazo a primera que hizo avanzar a Aybar, no a Mathis, y se ordenó bolear a Abreu para llenar los costales. Rivera sujetó a Torii Hunter con un pitcheo variado, obligándolo a fajarse con dos lanzamientos fuera de la zona, entregando finalmente un batazo hacia Teixeira que facilitó un out en el plato. Ahora estaba Vladimir Guerrero amenazante, pero Mariano lo desarticuló, eliminándolo con otro batazo a primera. Un gran cero que pudo haber sido elaborado por el cincel maestro manejado por Rodin, el famoso escultor francés.

Y en la entrada 11, después de siete yanquis retirados en fila, “mordidos” por cuatro de los 13 ponches que recibieron, y con dos outs sacados por David Robertson, el mejicano Aceves, séptimo relevista usado por Girardi, fue agredido por el tercer hit de Kendrick en el juego, un sencillo, y rematado por el largo doble de Mathis, que superando el esfuerzo de Melky Cabrera, descendió y rebotó en la pared del jardín central, decidiendo la batalla 5x4, sacando del hoyo a los Ángeles y evitando el caos.


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