Edgard Tijerino
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Seguramente, mientras los Dodgers trataban de juntar los pedazos de la impactante derrota sufrida anoche a última hora frente a los Filis 5x4, Joe Torre se dirigía a Vicente Padilla para colocarle un brazo en el hombro y decirle con una humildad conmovedora: hijo mío, en tu brazo encomiendo el futuro de este equipo. Si no nos salvás vos, no hay quien pueda hacerlo.

Jimmy Rollins parecía un peso mosca batallando por derribar a Jonathan Broxton, un auténtico peso pesado que te eriza los pelos con lanzamientos que consiguen aceleraciones tan bruscas, que alcanzan velocidades de 98, 99 y 101 millas por hora. Con los Dodgers adelante desde el sexto inning, y el marcador 4x3, Broxton parecía ser una fuerza de la naturaleza capaz de asegurar la urgente victoria de los Dodgers que equilibraba la serie.

Nos equivocamos. Con un out, Broxton boleó al emergente Mark Stairs y golpeó a Carlos Ruiz, haciendo circular a probables mensajeros de la muerte. Dominar a Greg Dobbs pudo galvanizarlo, pero no fue así. El pequeño, irreverente y molesto Rollins clavó la puñalada: una línea violenta hacia la profundidad del right-center que levantó al público, estremeció el estadio y volteó la pizarra impulsando par de carreras.

Y ahí estaba Rollins, como escapado de Disney, saltando sobre Broxton festejando la proeza, con los Dodgers desangrándose.

El inicio del juego, precisamente con hit de Jimmy Rollins y jonrón de Ryan Howard moviendo la pizarra 2x0, nos hizo creer que los Filis continuarían con su ofensiva destructiva, y que Wolf, como Kuroda la noche anterior, no resistiría. Nada de eso. Wolf llegó a retirar a 12 bateadores consecutivamente, antes de bolear sin consecuencia a Carlos Ruiz en el quinto, mientras los Dodgers, estimulados por ese pitcheo, se proyectaban con dos carreras en el cuarto, colocando una presión agobiante sobre Joe Blanton, tomando ventaja 3x2 con el jonrón solitario de Matt Kemp en el quinto, y aprovechando el error en tiro de Pedro Feliz sobre batazo abridor de Manny en el sexto, para ampliar a 4x2 el marcador por hit productor de Casey Blake.

Con cuatro bateadas de los Filis por delante, esa diferencia no era algo seguro. Todavía se escuchaba el ruido de los batazos del domingo que fabricaron 11 carreras con llamativa facilidad, cuando Shane Victorino disparó triple contra Wolf, y cohete de Chase Utley recortó la diferencia 4x3, metiendo el futuro del partido en una burbuja borrosa, impredecible.

El pitcheo de soporte le había respondido bajo presión a Joe Torre. Tanto Belisario, como Kuo y Sherrill, que estuvo contra las cuerdas en el octavo, sujetaron a los Filis, y se pensó que el temible Broxton, con lanzamientos que zumbaban, como si estuvieran viajando en el bólido de Jenson Burton, el nuevo campeón en Fórmula Uno, cerraría el juego. No, no pudo ser. Rollins, puñal en mano, estaba oculto detrás de las cortinas, y los Dodgers cayeron.


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