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Si por nómina y experiencia hablamos, es difícil negarles a los Orientales su condición de equipo a vencer en esta V edición de la Liga Nicaragüense de Béisbol Profesional, pero dando el beneficio a la duda, ¿qué podrían ofrecer clubes renovados como el Bóer, los Tigres, a pesar que no arrancarán completos, o los casi siempre olvidados Leones?

Con una liga más discreta respecto a años anteriores por asuntos de costos, se tendrá que cambiar un poco las valoraciones. Por ejemplo, no habrá pitcheo de poder como el de Juan Figueroa, tampoco la fuerza define-partidos de Clyde Williams, Bárbaro Cañizares o Michel Abreu, menos la ferocidad con el madero de Ambiorix Concepción, Wilson Batista, Rogearvine Bernadina, por mencionar algunos.

Son figuras que no aparecen en el escenario, tampoco aparentemente quien las sustituya. Eso implicará dos cosas: que los pocos extranjeros que llegaron cargarán con más responsabilidades y los nacionales ocuparán un lugar más predominante, algo que estaban perdiendo en las últimas dos ediciones de la profesional.

De los Orientales el pitcheo luce fuerte. Armando Hernández, William Juárez, Elvin Orozco y Diego Sandino son abridores de primer nivel, y sumados a los dominicanos Willy Lebrón, Melvin Cuevas y Carlos Morla, además de Carlos Pérez Estrella y Juan Pablo López, parecen tener la combinación para resolver las situaciones de peligro. Lo curioso es que de los abridores, sólo Diego Sandino tiene balance positivo en la Profesional, con 11-3, mientras que Juárez (8-9) y Hernández (5-8) se han quedado cortos en sus aspiraciones.

En el bateo hay hombres de la talla de Jimmy González y Justo Rivas, los únicos de los nicas activos con 300 promedio en la LNBP. Pero también hay dudas sobre el aporte de los experimentados Marlon Abea, Stanley Loáisiga, Danilo Sotelo y Domingo Álvarez, que no significa que no responderán a las expectativas del manager Omar Cisneros, sin embargo ya no parecen estar en su mejor momento. He ahí la principal interrogante que salta cuando hablamos de los granadinos.

En el Bóer (único con dos títulos), las cosas han cambiado mucho. Raúl Marval es el mejor bateador que presentan los capitalinos, según las estadísticas. Julio Sánchez está apostando a otros factores: rapidez, voluntad de juego, la combinación idónea de juventud y experiencia y un equipo versátil para lograr los resultados.

Pero no se ve un hombre líder que cargue con el equipo, mucho menos alguien de fuerza que defina juegos, como lo han tenido en otros años y que ha sido determinante. Dependerán más que nunca del trabajo en equipo. El otro asunto es que su pitcheo tiene mucha juventud y es difícil pensar que en este aspecto no pasen dificultades.

Los Tigres llegan sin sus extranjeros completos. En otros años reunían a los mejores de la liga, pero esta vez el tiempo y los recursos parecen limitar este factor tan importante.

Davis Hodgson tiene una dupla de abridores envidiable con Miguel Pérez y Julio Raudez, pero no cabe duda que sobre ellos recaerá casi toda la responsabilidad de meter a los Tigres a la pelea. En el bateo, Yosvani Almario, Freddy Chévez, Adolfo Matamoros, Juan Oviedo y Esteban Ramírez tienen que echarse en hombros al conjunto.

Y los Leones, en medio del anonimato, han reunido un plantel joven, aunque prometedor con Rommel Mendoza, Ramón Flores, además de la experiencia de Edgard López, Eddy Talavera, Eduardo Romero y los extranjeros Loany Sánchez, Agustín Séptimo y Brian Nichols, que asumirán las responsabilidades de los felinos.

En pitcheo, las dudas son mayúsculas. Dependerán de Gonzalo López, Wilber Bucardo (todavía no llegaba al país), Esteban Pérez, Jairo Pineda y Oswaldo Mairena. Las cosas pintan más difíciles para los Leones.