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Para tener éxito en el boxeo moderno no sólo se necesita una buena pegada, es elemental saber caminar en el ring para aplicar variantes según el rival, dominar cómo y cuándo golpear mientras se trabaja en medir la distancia para no recibir tantos golpes. Es cierto, es un tema complicado, pero trabajar en estos factores debe ser el pan nuestro de cada día para cualquier púgil que quiere llegar a puestos cimeros.

Por eso resulta casi imposible considerar que un peleador consiga un título mundial con tantas limitaciones y solo una virtud a su favor, tal como se vio la noche del sábado el ex monarca de la AMB, José “Quiebra Jícara” Alfaro ante el mexicano Antonio DeMarco en el cuadrilátero del hotel la Isla del Tesoro en Las Vegas.

Revisando el combate por la corona interina del CMB, Alfaro-DeMarco, podemos asegurar que la debilidad que más salió a flote del nica fue que jamás encontró la distancia para medir al mexicano y conectar sus golpes con contundencia.

Pero preguntémonos algo, cómo podría tener efectividad si es evidente que caminar en el ring para Alfaro es una utopía, es cosa imposible. Suena duro pero es cierto, daba la impresión de que era su primera pelea en el boxeo rentado, por tanto, ni tenía distancia, ni mucho menos que lograra conectar lo poco que intentó.

Eso nos lleva al siguiente elemento. Si no podés caminar en el ring difícilmente vas a pelear en otro lado que no sea el centro del cuadrilátero y ahí sos un blanco fijo, y más vulnerable si se tiene una mala defensa como la del nagaroteño. Cuanto golpe tiró el mexicano, tanto golpe recibió el nica.

Entiendo que para la preparación previa a esta pelea, de las cosas que más se le señalaron a Alfaro fue evitar quedarse en el centro del ring, porque se estaba claro que jamás podría ganarle sabiendo que DeMarco metía más fácil sus manos. Pero aún así, nada resultó, quizá lo único bueno es que mejoró en pasar algunos golpes.

Increíble, lo que no se le vio en otras peleas al mexicano lo mostró en este combate. Se movió, tiró ganchos en corto, usó el contragolpe como un arma letal y se veía que tenía bien chequeado cómo quedaba el nica cuando tiraba defectuosamente sus golpes de larga distancia, y no hay duda que estaba bien informado de su mentón de cristal.

La mala experiencia contra el japonés Yusuke Kobori fue hace más de un año, pero la historia se repitió casi igual de no ser porque alargó un poco más su agonía. Esta vez cayó noqueado en diez asaltos después de tres caídas en ese round, porque siendo justos no se mostró la experiencia de la que tanto se habló. El mexicano de 23 años parecía el que más rounds tenía sobre el ring y jugó a placer con el ex monarca.