Edgard Tijerino
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Usando a C.C. Sabathia con una pausa de tres días, el manager Yanqui, Joe Girardi, tomó un riesgo sometido a debate en el béisbol de hoy, mientras en la otra acera, Charlie Manuel, prudentemente, le decía ¡no! a la misma posibilidad, dejando quieto a Cliff Lee, consciente de que ya no se ven brazos de hierro.

En 1905 todavía podíamos encontrar “dinosaurios” en las rotondas, y nadie se asustaba. ¿Por qué si eran tan comunes? Fue en ese año que el fantástico tirador derecho de los Gigantes de Nueva York, Christy Mathewson, asombró al planeta béisbol construyendo tres blanqueos consecutivos en seis días frente a los Atléticos de Filadelfia en la Serie Mundial.

Más de un siglo después nos seguimos preguntando: ¿cómo fue posible eso? Mathewson, que ese año ganó 31 y perdió nueve, con 1.28 en efectividad y 32 juegos completos, se impuso 3x0 el día nueve de octubre abriendo la serie; 9x0 el día 12 en el tercer juego, y 2x0 el día 14 en el quinto y último juego.

Yo estaba tratando atrevidamente de estudiar ingeniería en 1967, cuando Bob Gibson, de los Cardenales, consiguió tres victorias con recorridos completos contra los Medias Rojas de Boston, 2x1, 6x0 y 7x2. En la siguiente Serie Mundial Gibson pareció ser lo más próximo a un dinosaurio, volviendo a lanzar tres juegos completos contra los Tigres de Detroit, incluyendo su faena macabra de 17 ponches, pero fue vencido por Mickey Lolich en el duelo cumbre. Ojo, Lolich también realizó tres “toda la ruta”, más presionado que Gibson, porque fue en los juegos 2, 5 y 7, en tanto “El Monstruo” de San Luis lo hacía en los juegos 1 y 4 frente al ganador de 31 juegos, Denny McLain, y en siete con el reto de Lolich, sosteniendo un 0x0 que se extendió hasta el séptimo inning.

El último ganador de tres juegos en una Serie Mundial es el zurdo Randy Johnson, en 2001, dos como abridor --recorriendo todo el trayecto en una ocasión-- y el juego crucial como relevista, trabajando un inning y un tercio frente a los Yanquis que sepultó Luis González con aquel hit que todavía tiene vibrando el estadio de los Cascabeles, arruinando el esfuerzo de Mariano Rivera.

Girardi se atrevió a recortarle un día de recuperación a sus abridores, regresando a la rotación de tres, tan exitosa durante largo tiempo. Así que, moviendo a Sabathia, también lo estaba haciendo con Burnett y Pettitte, sin experiencia reciente en lanzar al cuarto día.

Cuando Whitey Ford o Lou Burdette lo hacían, estaban acostumbrados a ese ritmo durante la temporada. Todavía en 1968, Denny McLain abrió 41 juegos, completando 28, para obtener sus 31 victorias, y naturalmente, lanzar con tres días de descanso era lo habitual. Si no le dieron la pelota para el séptimo juego, fue porque Lolich “le robó” la jefatura con dos grandes actuaciones previas.

Viendo la fragilidad de la mayoría de las rotaciones en sus brazos 4 y 5, y pese al desgaste a que obliga la postemporada, es posible que en las series mundiales, managers como Girardi hagan regresar los tres abridores.

dplay@ibw.com.ni