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Mudell Mathews Ruiz, una de las verdaderas glorias de nuestro béisbol, falleció ayer, a la edad de 75 años, después de una prolongada enfermedad renal.

El que fuera estelar y legendario pitcher caribeño nació el 29 de mayo de 1934 en el barrio Beeholden, de Bluefields, donde desde muy joven mostró sus cualidades de gran lanzador. En 1953 debutó en las series del Atlántico, integrando el staff del equipo Bluefields.

Mathews llegó al litoral pacífico entre los años 1954-1955 y jugó con reconocidos equipos caracterizados de la época, como el Somoza Jr. y Flor de Caña, convertido en lanzador de primera clase.

En 1956, con la llegada de la pelota rentada a nuestro país, fue contratado en la primera temporada por el equipo León. A medio campeonato firmó con el Granada, club donde militó hasta la última temporada (1956-1967) convirtiéndose en uno de los pocos peloteros nicaragüenses en participar con buen suceso en las once ediciones que tuvo la liga.

Mejores momentos de su carrera profesional

1956: participa en 15 juegos, lanzando 66 entradas, permitió 24 C. 3.28 de Efect. 2G y 7P.

Una de sus memorables triunfos lo obtuvo cuando se inauguró la iluminación del Estadio Nacional en febrero de 1957, derrotando al fuerte equipo cubano “Estrellas de Emilio Cabrera”, que integraban una fuerte artillería compuesta, entre otros, por Tony Taylor, Carlos Paula, Evelio Hernández, Frank “Panchón” Herrera, Willie Miranda, Camilo Pascual y Edmundo “Sandy” Amorós, a quien Mudell se dio el lujo de recetarle dos ponches y derrotar a esta fuerte batería con score final de 4-3. En 18 partidos en la tercera temporada profesional (1957-1958) resulta novato del año y campeón en efectividad con 2.38, permitiendo 19 limpias, en 72 innings.

Para 1958-1959 disfruta del único campeonato logrado por el equipo Oriental de Granada, dejando en el camino a los legendarios Indios del Bóer, dirigidos por Earl Torgerson.

1966-1967, tiró 94.2 entradas, permitió 39 carreras, 29 limpias. Dio 29 bases le conectaron 89 hits, recetó 60 ponches. Lanzó para 2.76, superando ese año a dos grandes del pitcheo profesional pinolero de la época, René “El Ñato” Paredes y Willie Hooker, quienes lanzaron para 2.86 y 2.91 respectivamente.

En 1981, el recordado William Ramírez S. lo trae como manager del equipo caribeño que debutó en el II campeonato “Germán Pomares” y pocos años después lo contrataron los Productores de la “UNAG”.

Ésta es una breve síntesis dedicada a la memoria, de este inmortal pelotero caribeño “Gloria de nuestro béisbol” que siempre será recordado por el Salón de la Fama del pueblo. Nuestras condolencias a sus familiares y comunidad caribeña por la muerte de uno de sus grandes atletas, sus restos serán sepultados hoy sábado en su natal Bluefields.

Especial para END