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Luego de la abrumadora victoria de Manny Pacquiao por nocaut técnico en el último asalto ante Miguel Cotto, la rueda de prensa fue inaugurada por el promotor Bob Arum, que mandó un mensaje bien claro. “Pacquiao es el mejor boxeador que yo haya visto en mi vida. Y eso incluye a Muhammad Alí y Sugar Ray Leonard, entre otros”, dijo.

Aún a pesar de lo impresionante de la carrera del filipino, la declaración pareció un tanto exagerada. Pero, en todo caso, semejante demostración sólo podía generar elogios de toda índole. Pero, claro, la gran pregunta era si Pacquiao enfrentaría, de una vez, a Floyd Mayweather Jr. en su siguiente pelea.

“Manny está para pelear contra cualquiera. Lógicamente, hablo de combates que tengan sentido. Pero puede subirse a un cuadrilátero con cualquier boxeador. Hubiera sido un pleito interesante contra Shane Mosley, por ejemplo. Pero no sé qué tiene en la cabeza Mosley, que hoy mismo anunció que enfrentará a Andre Berto, algo que no tiene demasiado interés para nadie”, aclaró el promotor. “Mayweather no me odia, ni yo lo odio a él. Sólo digo que Floyd sabe a qué número tiene que llamar si quiere pelear con Pacquiao”, lanzó, por último.

Ricardo Jiménez, uno de los publicistas de la promotora Top Rank, anunció que Cotto no asistiría a la rueda de prensa, ya que había tenido que ir al hospital a hacerse controles médicos de rutina.

“Cotto quiere decirles que se siente bien. Pero la Comisión Atlética de Nevada le aconsejó que fuera al hospital a realizarse radiografías y tomografías. Pero Cotto está bien y agradece todo el apoyo recibido”.

Inmediatamente después de la pelea, Cotto había dicho: “Pacquiao es el mejor rival con el que he peleado y uno de los mejores de la historia. Simplemente, no pude ver sus manos. Las cosas no salieron como estaban planeadas. Mi jab no hizo el daño que esperaba y quizás no me cubrí lo suficiente. Di todo lo que tenía. Al final, le dije a Joe (Santiago) que no parara la pelea, quería seguir”.

Hasta welter, no más

Después de 40 minutos de espera, apareció Pacquiao y fue ovacionado. Vistiendo camisa marrón y un sombrero que escondía un vendaje sobre su oreja derecha, producto de algunas izquierdas de Cotto, el filipino nunca perdió su tradicional y perenne sonrisa. Ni la calma para responder cada pregunta.

“Estoy muy feliz porque creo que hice historia con esta victoria. Y ojalá que la gente esté contenta, también. Es un honor para mí haber ganado mi séptimo título en siete categorías”, dijo. Pero, en seguida, aclaró que hasta este peso, el welter, han llegado sus increíbles subidas.

“Creo que en welter todavía soy fuerte, aún peleando ante rivales más grandes y más fuertes que yo. Pero {esta es la última división en la que peleo. Porque las 154 libras ya serían demasiado para mí”, aclaró el hombre que comenzó su carrera en el peso minimosca.

“Al principio de la pelea quise probar el poder de Cotto, porque todo el mundo decía que era muy fuerte. Y lo es. Pero no logró lastimarme y, entonces, comencé a controlar el combate, a partir del tercer round. Pero lo hice de manera muy disciplinada, como lo habíamos practicado”, sostuvo Pacquiao, que se aseguró una bolsa mínima de 13 millones de dólares, contra 6.5 millones que ganó Cotto.

“Sabíamos que Cotto iba a contragolpear. Y nos preparamos para eso. Luego, cuando ya tenía todo bajo control, no quise lanzar tantos golpes, porque quería encontrar el golpe de nocaut. Creí que iban a parar la pelea en el undécimo rounds, y me sorprendí cuando Cotto siguió peleando. Pero sabía que podía ganar antes del límite”, contó el filipino.

En cuanto a su futuro, en el que todos los caminos parecen conducir a Mayweather, el filipino fue tan cauto como siempre.

“Ahora quiero tomarme unas vacaciones junto a mi familia, porque Cotto fue un rival duro. Y mi futuro se lo dejo a mi promotor. Mi trabajo es pelear sobre el cuadrilátero. Pero yo peleo con cualquiera, siempre que sea hasta las 147 libras”, concluyó el rey de reyes del boxeo.